
Cada vez resulta más frecuente observar a Sara Domens vestida de corto sobre un terreno de juego durante el fin de semana. A sus 20 años, esta jaquesa derrocha ilusión por el mundo del arbitraje, en el que, a base de trabajo y perseverancia, se propone llegar a lo más alto, mientras está opositando para convertirse en Policía Nacional. Hoy en día, ya puede afirmar con orgullo que es la única mujer árbitra de fútbol en la Jacetania y el Alto Gállego, poniendo su granito de arena para alcanzar la igualdad en un sector eminentemente masculino. Durante la presente temporada, llegó a ejercer como principal, linier o cronometradora, encargándose de impartir justicia en varias categorías de chicos, desde el fútbol base a Regional Preferente, pasando por el fútbol sala, aunque le hace especial ilusión el fútbol femenino, habiendo arbitrado partidos de Segunda Federación con equipos de ámbito nacional.