100 AÑOS
Noviembre 1923

Cementerio de Jaca en unan fotografía de 2020 EL PIRINEO ARAGONÉS
(…) El de Jaca es un cementerio comparable al de poblaciones de mayor importancia que la nuestra, por sus suntuosos panteones, artísticos sarcófagos y tumbas y lápidas; está muy adecentado y bien cuidados los arbustos y flores; pero ha sido una lástima que se construyeran los ángulos del frente. Hubiera sido mejor prolongar el perímetro, pues sabido es que las poblaciones podrán venir a menos, pero los cementerios siempre han de ir a más, mientras éstas subsistan.
Se encuentra de la ciudad a mayor distancia que la higiene exige, pero en cambio es contraria a las leyes de la misma su orientación, porque el viento del Oeste, que aquí llamamos cierzo, es uno de los dos que más azotan a Jaca, y por esto se debiera haberlo edificado en la parte del Sur, o sea en el llamado Llano de Aín.
Carece de un depósito en condiciones para cadáveres que podría construirse como punto más indicado fuera de la galería de nichos del poniente, dándole entrada por la puerta simulada en esa parte y que tiene ya sus jambas construidas de ladrillo. Debiera, además, crear una plaza de capellán, como hoy tienen todos los cementerios de alguna importancia y hasta de menos que el nuestro; pues esto no sería un gran gravamen para el municipio, aparte de que lo exige la santidad y decoro de un camposanto; y el sacerdote que allí residiera, además de las obligaciones propias de su cargo, como recibir los cadáveres y rezar un responso en el acto del sepelio, estaría más disponible para las personas piadosas que deseara celebrar misas en aquel sagrado lugar, y los habitantes de los caseríos del contorno suplirían con el precepto de oírla los días festivos, que hoy para ello se ven obligados a venir a Jaca o al Asilo de Ancianos, puntos lo bastante distanciados de sus viviendas.
En casi todos los Ayuntamientos del mundo hay el plausible interés de mirar con preferente esmero por su cementerio, y es muy natural que el municipio se cuide con singular atención el lugar que, al final de nuestra existencia, tenemos destinado todos los vecinos, más tarde más pronto, como reza muy bien la siguiente sentencia que hace poco tiempo leí en el dintel de la puerta de entrada al cementerio de una hermosa ciudad española: «Pronto se dirá de otros lo que suele ahora decirse de nosotros: ¡murieron!». LAT