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El organista italiano durante el concierto ofrecido en Berdún. FICS

Disfrutar de la música de uno de los grandes compositores del barroco, en el sonido de esta pequeña gran joya que es el órgano de Berdún, fue el delicatesen sonoro que el organista y clavecinista romano Simone Gullì ofreció la noche del pasado lunes en su acogedora iglesia, dentro del XXXII Festival Internacional en el Camino de Santiago que organiza la Diputación de Huesca.

De gran carrera internacional bajo la batuta de directores como Ottavio Dantone o Riccardo Mutti, Gullì obsequió con un completo directo que recogió la diversidad de pasajes y matices que regala su Händel festeggiante, incluyendo una de las obras más conocidas del autor tanto en su época como en la actualidad, como es la suite de la Música acuática en una lúcida y poderosa transcripción para tecla, movimientos orquestales para ser interpretados durante una fiesta en barco a lo largo del Támesis, periplo que el rey Jorge I realizó con toda su corte.

Y es que Georg Friedrich Händel (1685-1759) dejó un legado de más de 600 composiciones repletas de virtuosismo, pasión y soberana belleza. Un inteligente muestrario de estos acordes, pudieron disfrutarse en Berdún, para poner en valor el cruce de estilos nacido de la eclosión de las músicas presentes en el mapa de los tiempos (y vital) del maestro: el contrapunto de la escuela alemana, la melodía y el bel canto de la música italiana, la solemnidad de la francesa, más la potencia y la claridad que ya ofrecían las partituras inglesas.

“Después de mi fantástica experiencia el año pasado con música en torno a la Chacona antes de Bach, escogí esta obra y otras piezas más conocidas de Händel para construir un programa ambicioso y atractivo”, destaca el organista invitado. Así, el público de Berdún se vio gratamente sorprendido al reconocer las diferentes partes de la suite “en un instrumento que no es el habitual para esta música”. Un repertorio rico en fidelidad a la obra, intuición y matices, espontaneidad y brillo, que se conjugó en el magnífico y aplaudido concierto de Simone Gullì el lunes en la localidad jacetana.

El talento interpretativo de Gullì se apoya en “la gran variedad de colores distintos que trabajo en el órgano, manteniendo una continuidad en el instrumento, sin que los cambios de registro impidan escuchas interrumpidas”, un precioso fluir sonoro lleno de encanto, sutileza y fuerza, detalle y temperamento, para poner nuevamente en la agenda la salud de este valioso órgano, que muestra todo su esplendor cuando es tocado por artistas de la talla de Simone Gullì.

En el ecuador de los conciertos del festival, los sonidos de Berdún se sumaron al compás de la Música y Fiesta como epígrafe común a distintas propuestas sonoras que vienen desfilando. “Todas las festividades tienen su música. En la época que nos concierne, no concebían ninguna fiesta de carácter popular, institucional o religioso sin ella”, subraya Gullì.

Simone Gullì posando junto al órgano de Berdún. FICS

En estos momentos, el intérprete italiano se encuentra en un momento dedicado a la búsqueda de formas interpretativas más cercanas y cómplices con el público. En lo personal, “estoy ofreciendo muchísimas clases magistrales y conciertos de pequeño formato, que considero más próximos a la gente. Esta fórmula, que no pudimos ejercer en la pandemia, me está dando grandes satisfacciones como músico”.

Porque para que la música antigua y la barroca se desarrollen en los escenarios actuales, necesitamos tener “un contacto más estrecho con el público y eliminar las fronteras que impone la escena. Creo que sería también beneficioso en la creación de estos nuevos públicos”, remata Simone Gullì.

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