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Los actores Toño L’Hotellerie y Jorge Andolz durante la gala de inauguración del Festival Folclórico de los Pirineos. RICARDO GRASA

Esta fue una gala que construimos entre todos. Sobre el escenario de Sanlure, explicamos por qué Jaca es, fue y siempre será La ciudad de la Ilusión, una ilusión cuya simiente sembró hace casi mil años el rey Sancho Ramírez, una ciudad que vio asombrada cómo se construía quinientos años después su ciudadela.

Un viaje frenético que en esa máquina del tiempo nos llevó después a los años 60, ¡cuando todo empezó! Cuando Jaca de nuevo volvió a soñar en grande, cuando nació el Festival Folclórico de los Pirineos.

El actor Jorge Andolz y yo mismo fuimos desmenuzando anécdotas, cifras, nombres, recuerdos. Tengo mucho que agradecer, y quiero destacar, sobre todo, que a todas las puertas de Jaca a las que llamé se me abrieron de par en par.

A Domingo Buesa, que como siempre me documentó de aquella Jaca medieval y de la figura de Sancho Ramírez, del cual es su máximo conocedor e investigador.

A Juan Carlos Moreno, que conoce como nadie los entresijos, la historia y los misterios de la ciudadela.

A Juan Gavasa, cuyo libro fue el que vertebró el guion y que me permitió desmenuzar página por página y conocer en profundidad la razón de ser de este Festival.

A Josechu Dominguéz, quien desde el escenario nos llevó de viaje a cómo eran aquellos años sesenta, a cómo era Jaca, a cómo lo vivieron aquellas primeras generaciones.

A Antonio Lecuona, cuya memoria prodigiosa y vinculación con el Festival, nos permitió compartir con el público un montón de anécdotas.

Al actor Jaime Blanch, por prestarse a poner la voz de “Salvador”, el jefe supremo del Ministerio del tiempo.

A Celia Casas y a Víctor Martín, que se prestaron y colaboraron conmigo para presentar con el Orfeón Jacetano y la Banda Municipal de Música Santa Orosia, su excepcional trabajo de una manera diferente y espectacular.

A Ana Abadía, hija de Armando Abadía, porque tenía que ser ella la que de una manera simbólica recogiera y representará ese rico legado heredado de nuestros mayores y la que se convirtiera en el nexo de unión con el futuro, con las nuevas páginas que nos quedan por escribir en una ciudad como es Jaca, donde cientos de familias viven del turismo; porque fue entonces con este festival cuando todo arranco. Y quiero además agradecérselo especialmente porque Ana, que no es amiga de tener ninguna notoriedad, y como favor personal, estuvo sobre el escenario, y a mí me emocionó mucho.

A Quique Grávalos, que lo vivió con mucha intensidad y que fue el encargado de explicar por qué Jaca es la ciudad de la ilusión.

Finalmente, a Cristina Pérez Diego, por su colaboración, paciencia en los ensayos y su saber hacer sobre el escenario, como quedo de manifiesto en la presentación de los grupos.

A Carlos Serrano, alcalde de Jaca, por sus palabras, ilusión, entusiasmo y confianza, junto al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Jaca, para poner en mis manos la creación de esta gala.

A continuación, el escenario se llenó de color, músicas, ritmos, dances y cantos para conocer a todos esos grupos venidos desde todos los rincones del mundo y dar por iniciada la 52.ª edición del Festival Folclórico de los Pirineos.

Gracias a todos, me siento orgulloso de haber estado allí.

Firmado: TOÑO L’HOTELLERIE
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