
Aún es recordada la entrada de Luz Casal al escenario de Pirineos Sur. Era 1992 y el Festival Internacional de las Culturas, pionero y único por sus características en aquel momento, celebraba su primera edición. La cantante gallega se encontraba casi en el pico de popularidad de su carrera –aún le faltaba por entregar éxitos por todos conocidos– y sorprendió con su llegada en bote, surcando las aguas del pantano de Lanuza hasta el escenario flotante. Todo golpe de efecto, rematado por una actuación rememorada. El domingo, 30 años más tarde, volvió a aparecer en el anfiteatro de la misma manera, ante el asombro de los asistentes, para certificar su excelente estado de forma, presentar un muy bien recibido disco (Hola, qué tal, como si fuera ya todo un clásico) y repasar algunos de esos temas que han marcado a varias generaciones.
Además, los sonidos africanos de Salef Keita arroparon a Pirineos Sur en la noche del sábado y Kraftwerk deslumbró con un gran espectáculo visual y sus clásicos electrónicos.

