La procesión de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén ha resultado muy concurrida y ha tenido varios momentos especialmente emotivos
La celebración del Domingo de Ramos que, junto al pregón, marca el inicio de la Semana Santa jaquesa ha resultado una jornada “solemne, llena de luz y preciosa” para los hermanos de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y para el numeroso público que ha asistido a la procesión de la Burreta y a la bendición de palmas y ramos de olivo en la plaza Biscós, ha reconocido Carlos Lacadena, hermano mayor y presidente de la Junta de Cofradías.
El tiempo ha acompañado, si bien a primera hora de la mañana ha habido dudas de si finalmente podrían realizarse los actos, debido a la amenaza de lluvia. Al final, la incertidumbre se ha disipado, se ha abierto el cielo y ha aparecido el sol, convirtiendo la celebración en una “gran fiesta de Domingo de Ramós”.
El deán de la Catedral de Jaca, Valentín Garcés, que ha estado acompañado de varios sacerdotes, ha oficiado la bendición de palmas y ramos, en una plaza Biscós muy concurrida. Finalizado el acto, ha comenzado la procesión, presidida por el estandarte de la cofradía, que ha recorrido las calles Zocotín, Echegaray, Mayor y Obispo hasta la catedral.
Uno de los momentos más vibrantes, como ya es costumbre, se ha producido cuando la rondalla del Grupo Uruel ha interpretado el bolero-jota dedicado al paso de la Burreta. “Este año ha sido realmente emotivo porque, además de cantar, cuatro personas han bailado el bolero, provocando que algunos de los hermanos hayan derramado alguna lágrima”, ha comentado Lacadena.
También ha resultado conmovedor ver a la banda de bombos y tambores tocar una rompida, con el grupo apostado en los laterales del atrio mayor de la catedral, haciendo un pasillo a las personas que en ese momento entraban para asistir a la misa, celebración que ha estado también muy concurrida.
Al finalizar la eucaristía, la banda de bombos y tambores se ha dirigido al ayuntamiento para interpretar, durante media hora, un recital de toques. “Ha sido una exaltación del bombo y del tambor, en la que se han tocado temas que no pueden interpretarse en las procesiones porque el ritmo no lo permite, pero que son un deleite para todos”, ha relatado Carlos Lacadena, emocionado y feliz por haber podido disfrutar de un Domingo de Ramos luminoso y alegre, como caracteriza a este día de la Semana Santa jaquesa.





