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Almas en pena de Inisherin. (The Banshees of Inisherin, 2022)

Duración: 114 min. País: Reino Unido. Dirección:Martin McDonagh. Guion: Martin McDonagh. Música:Carter Burwell. Fotografía: Ben Davis. Reparto: Colin Farrell, Brendan Gleeson, Kerry Condon, Barry Keoghan, Pat Shortt, David Pearse, Gary Lydon y Jon Kenny. Productoras: Blueprint Pictures, Film 4, Fox Searchlight, Metropolitan Films International. Distribuidora: Walt Disney Pictures. 

Estamos ante la historia de dos amigos que se hallan en un callejón sin salida, y en una isla remota de la costa oeste de Irlanda. Cuando uno de ellos pone fin a su amistad de forma brusca, por una nimiedad, habrá un intento de retomar la relación, siendo su entorno el que se esfuerza por interceder entre ellos. Pero los acontecimientos se precipitan y provocan consecuencias traumáticas e imprevistas.

El director Martin McDonagh no ha sido muy prolífico en su trayectoria como realizador. Solo se ha colocado tras las cámaras en cinco ocasiones. Pero cada vez que plantea un film es para deslumbrarnos, para relatarnos una historia que nos llene, que ante todo ponga de relieve las relaciones humanas. Todo ello cuidando y mimando lo que nos va a transmitir. No realiza películas para rellenar su filmografía. Sus obras están meticulosamente preparadas, un cine hecho sin prisas, ni con las presiones de sacar a la luz, rápidamente, un producto. Siempre con calidad. Y esa es la primera premisa que le ha valido las nueve nominaciones a los Oscar de Hollywod en esta ocasión.

El título puede que no nos aporte información. Pero si analizamos el mismo en inglés, “banshees”, hace referencia a los espectros femeninos que anuncian la muerte en el folclore irlandés, porque estamos ante una parábola sobre la crueldad de la guerra, y más si cabe, en una guerra civil, que transforma a las personas en seres irreconocibles, para ellos mismos y para su entorno. Un drama, aunque con toques refinados de humor, casi imperceptibles, que rezuman ironía sobre los acontecimientos. Dolor, muerte, amor…, con unos preciosos paisajes como telón de fondo: verde, piedra y mar en las costas de la isla irlandesa de Achill, admirablemente recogidos por el director de fotografía Ben Davis. Igualmente, apreciamos y valoramos la banda sonora de unos de los compositores, posiblemente más infravalorados: Carter Burwell, quien, pudiendo haberse decantado por temas tradicionales y folclóricos, ha soslayado lo obvio, con el fin crear una partitura muy acertada. En el reparto, aunque Colin Farrell no es santo de nuestra devoción, vuelve a hacer uso de su movimiento constante de cejas y debemos ser justos y apreciar que ha realizado un excelente papel. Igualmente, Brendan Gleeson, aparece espléndido. El resto del reparto, muy aprovechado, secundarios que cumplen su cometido con gran profesionalidad.

En definitiva, un film peculiar en su conjunto, pero que contiene cine puro, pleno de planteamientos que hoy se echan de menos, y con la suficiente delicadeza, para que podamos reflexionar sobre el apego a las personas. Además de lo que significa el arraigo a un lugar, y cómo éste, sutilmente, llega a condicionar muchos de nuestros actos y decisiones.

Civil War
Nadie
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