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Avatar: El sentido del agua (Avatar: The Way of Water, 2022)

Duración: 192 min. País: Estados Unidos. Dirección:James Cameron. Guion: James Cameron, Rick Jaffa, Amanda Silver. Historia: James Cameron. Música:Simon Franglen. Fotografía: Russell Carpenter. Reparto: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Kate Winslet, Stephen Lang, Cliff Curtis, Joel David Moore, Giovanni Ribisi, Edie Falco, CCH Pounder. Productora: 20th Century Studios, Lightstorm Entertainment. Productor: James Cameron. Distribuidora: Walt Disney Pictures.

Ambientada más de una década después de los acontecimientos de la primera película. Todo comienza contando la historia de la familia Sully y los problemas que los persiguen, lo que tienen que hacer para mantenerse a salvo, las batallas que libran para seguir con vida y las tragedias que sufren.

James Cameron es un genio del cine. Terminator 2: El  juicio final, Titanic, Alien: el regreso y Abyss son títulos para determinar que es uno de los mejores directores de cine en muchos géneros, y que ha sabido conectar con el público, a la vez que la crítica lo ha alabado. Pero seamos sinceros: Avatar no era precisamente una película brillante, por muchos premios y elogios que hubiera obtenido. Sí, aceptamos que técnicamente era una maravilla, porque en 2009, las técnicas del director James Cameron superaron por goleada a todos los demás realizadores. Inventó una nueva forma de realizar 3D, motion-capture, CGI, y mil siglas más que Cameron proporcionó para dar explicación a las técnicas que había creado. En el apartado de actores, muchos de ellos llenos de cables y en escenarios verdes, sin actuar realmente en situación. Solo utilizados para mayor gloria del 3D. En nuestra modesta opinión, la técnica debe estar al servicio de una obra de arte, en este caso de un film. Pero Cameron pone la técnica por encima de los actores, siendo ellos meros acompañantes de esos procedimientos novedosos. Y, claro, esto ya nos la han colado una vez; pero, por segunda vez, ya no estamos dispuestos a tragar. Esta segunda entrega, es volvernos a refrotar lo buen director de cine que es James Cameron, lo mucho que sabe detrás de una cámara de cine, y la cantidad de adelantos que proporcionará a las décadas siguientes, pero vuelve a fallar en lo principal: el guion. Vuelve a adolecer de los mismo, muchas pretensiones artísticas, llenas de efectos visuales, que todos reconoceremos como algo muy bonito y con mucha sensibilidad; mucho envoltorio, para poco contenido. Además, otra vez, personajes tópicos, donde el bien y el mal están muy polarizados, como en los viejos films del oeste, indios malos y vaqueros héroes, pero en un mundo marino. Ya en su momento Avatar tenía claras reminiscencias a Pocahontas.

En este caso, se copia a sí mismo, a su antecesora. Pero, lo que ya hemos comentado, una vez puede ser que aceptemos el producto; dos veces, no. Y, que nadie se lleve a engaño, posiblemente estamos ante la mejor película en términos visuales. Pero, sin argumento, sin historia. Con un metraje desmedido de más de 3 horas que, pasado el momento de asombro, y de no haber visto algo parecido, de boquiabierto se puede pasar a bostezo rápidamente. Además, un alegato ecologista como trasfondo, que no se sustenta. Lo peor de todo es que posiblemente nos queden tres films más según confirmó el propio James Cameron.

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