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Manuel Gómez de Valenzuela en la presentación que realizó pasado mes de agosto en Jaca con motivo de la publicación de su último libro dedicado a los Abarca. EL PIRINEO ARAGONÉS

A Gómez de Valenzuela lo conocí en una de mis primeras visitas al Archivo Municipal de Jaca. El nombre, desde luego, no me era desconocido, pues aparecía una y otra vez en libros y artículos de todos los temas y períodos históricos imaginables, desde estudios de capitulaciones matrimoniales en el Pirineo aragonés hasta la producción de obras de arte en la Daroca medieval, pasando por trabajos sobre la vida cotidiana en el Valle de Tena en época moderna, brujas y exorcismos en Borja, relojes, casas nobles altoaragonesas, ganadería, vestidos, esclavos… Decenas de artículos, capítulos y libros sobre materias, lugares y épocas tan dispares que uno podía llegar a preguntarse si Gómez de Valenzuela no serían varios hermanos historiadores con una larga trayectoria investigadora. Pero no, no era el caso. Don Manuel era sobradamente conocido por una extensa y brillante carrera diplomática en la que había ejercido como embajador en varios países árabes.

Un breve intercambio de palabras con Gómez de Valenzuela bastaba para darse cuenta de su extraordinaria inteligencia, su carácter enérgico y su enorme generosidad. Sin ir más lejos, aquella mañana de verano, en el archivo municipal, no dudó un instante en ofrecerme su ayuda en todo lo que necesitara con el estudio que entonces comenzaba, a pesar de que el tema tenía poco o nada que ver con lo que él estaba trabajando en aquel momento y de que acabábamos de conocernos. Cuando un tiempo después volví a contactar con él para departir sobre los archivos del Valle de Tena y sobre su buen amigo Juan Lacasa, no dudó en desplazarse a Jaca desde Panticosa para invitarme a comer y colmarme de referencias archivísticas, notas manuscritas, impresiones personales y una colección de anécdotas propias y ajenas que relataba con gran ingenio y humor. Conversador agudo y cultísimo, pasaba sin solución de continuidad de los protocolos notariales tensinos a las recepciones de embajadores en Kuwait, para saltar seguidamente a la obra modernizadora y el sentido de la Historia del alcalde Lacasa o las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Y, sin embargo, a pesar de su vastos conocimientos y dilatada experiencia, no había en sus palabras ni rastro de vanidad; más aún, rechazaba casi con desdén cualquier elogio o tratamiento de reverencia.

Cuando en agosto presentó en Jaca y Larrés su estudio sobre los Abarca, editado conjuntamente por la Asociación Sancho Ramírez y Amigos de Serrablo e impreso por El Pirineo Aragonés, nada hacía presagiar que sería el último trabajo que publicaría en vida. Gómez de Valenzuela deja, entre otras cosas, un estudio inconcluso sobre el merino de Jaca y, sobre todo, un legado historiográfico de un valor incalculable, referencia obligada para todos los estudiosos del pasado del Viejo Aragón. Quedará pendiente ya para siempre un nuevo encuentro para hablar de la historia de estas montañas, valles y gentes a los que don Manuel dedicó miles de horas de trabajo, curiosidad y pasión. Sirva este elogio, a todas luces insuficiente y seguramente no deseado por el destinatario, para reconocer su ingente tarea de reconstrucción de un pasado que nos permite comprender cómo y por qué somos quienes somos.

FIRMADO: ÍÑIGO ENA SANJUÁN (Miembro de la Asociación Sancho Ramírez)

Manuel Goméz de Valenzuela, diplomático e investigador, fallecido a los 78 años

El diplomático aragonés Manuel Gómez de Valenzuela (1944-2022) falleció el sábado a la edad de 78 años. Hijo del que fuera alcalde de Zaragoza Luis Gómez Laguna y de Marieta Valenzuela, era el mayor de diez hermanos. Se licenció en Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza entre 1961 y 1967, y tras su paso por la universidad, ingresó en la Escuela Diplomática, ejerciendo durante más de 43 años en las embajadas de España en Irak, Siria, Egipto, Argel, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania y Kuwait, donde fue designado por última vez como embajador de España en 2007.

Tras su jubilación, comenzó a desarrollar una intensa labor como investigador, publicando numerosos artículos y libros dedicados a la historia del Alto Gállego y la Jacetania. Su última obra, titulada El linaje de los Abarca, señores de la Garcipollera y Serué (siglos XV al XVIII), editada conjuntamente por la Asociación Sancho Ramírez y la Asociación Amigos de Serrablo, fue presentada el pasado mes de agosto en la Feria del Libro de Jaca, en un acto celebrado en el Salón de Ciento de la casa consistorial jaquesa, y también en el Museo de Dibujo Julio Gavín-Castillo de Larrés de Sabiñánigo.

Los Abarca “son un buen ejemplo de cómo eran los infanzones pirenaicos de la zona”, sobre todo en el siglo XVI. “Es una época en la que surge el Estado, con el rey Felipe II, cuando ellos tienen una mentalidad medieval y, claro, chocan”, señaló el investigador y diplomático en una entrevista que mantuvo con Ricardo Grasa para El Pirineo Aragonés.

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