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25 AÑOS

Octubre 1997

En la fotografía, Federico Díez aparece apoyado en la puerta de entrada a la iglesia, que presenta un singular arco de herradura y una columna triple sin precedentes en los cercanos templos pertenecientes a la ruta de Serrablo. EL PIRINEO ARAGONÉS

El desenterramiento del monasterio de San Pelay de Gavín va camino de convertirse en el hallazgo arqueológico más importante del Alto Gállego. El historiador sabiñaniguense Federico Díez ha hecho de esta excavación su sueño personal, un anhelo que llevaba persiguiendo desde hace tiempo. Hasta ahora, han salido a la luz la iglesia baja y el singular pasadizo abovedado que comunica con ella a través de una escalera de caracol, sin lugar a dudas los elementos del cenobio más valiosos. Los habitantes de la zona y alrededores se preguntan cómo un conjunto arquitectónico de esta magnitud, con más de quince metros de longitud, ha podido permanecer un siglo bajo piedras, tierra y maleza sin que nadie se preocupase por él. La leyenda negra que al parecer rodeó a este convento, relacionándolo con el diablo y las brujas, pudo llevar a su olvido. En la fotografía (puede verse en la edición digital), Federico Díez aparece apoyado en la puerta de entrada a la iglesia, que presenta un singular arco de herradura y una columna triple sin precedentes en los cercanos templos pertenecientes a la ruta de Serrablo. Este rincón es, sin lugar a dudas, el más interesante de todos los restos que por el momento han salido a la luz. Aunque su origen es románico, se espera la visita de los técnicos del departamento de Cultura y Patrimonio del Gobierno aragonés para que determinen la fecha de su construcción y su interés histórico y artístico (…)

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