Para ver este sitio web deber tener activado JavaScript en tu navegador. Haz click aqui para ver como activar Javascript

Sin novedad en el frente (Im Westen nichts Neues, 2022)

Duración: 147 min. País: Alemania. Dirección:Edward Berger. Guion: Lesley Paterson, Ian Stokell, Edward Berger. Novela: Erich Maria Remarque. Música: Volker Bertelmann. Fotografía: James Friend. Reparto: Felix Kammerer, Albrecht Schuch, Aaron Hilmer, Moritz Klaus, Edin Hasanovic, Daniel Brühl, Sebastian Hülk, Adrian Grünewald, Devid Striesow, Thibault de Montalembert, Anton von Lucke, André Marcon, Michael Wittenborn. Productora: Amusement Park Films, Rocket Science. Distribuidora: Netflix.

Las dos películas bélicas que más nos han impactado y sobrecogido, sin lugar a dudas, son: Senderos de gloria de Kubrick, y Sin novedad en el frente (1930), de Lewis Mileston. Ambos son alegatos anti-belicistas, que nos han mostrado la crueldad de las guerras, las diferencias de clases, y, sobre todo, las injusticias. En tiempos remotos de la historia, se realizaban sacrificios humanos para complacer a los dioses. En los dos últimos siglos, ese sacrificio ha sido en forma de soldados y civiles muertos en un conflicto, para complacer una idea política o económica. Cercano a la realidad actual con la guerra de Ucrania.

De Sin novedad en el frente existen tres adaptaciones al cine, según la novela de Erich Maria Remarque. La primera, de 1930, está considerada un clásico. De esas películas que uno recuerda, vuelve a visionar, y no pasa el tiempo por ella, salvo el obstáculo de ser en blanco y negro, (que para un buen cinéfilo no es tal inconveniente).

El film que nos ocupa, es la tercera adaptación del libro, que no un remake de las dos existentes. Porque ha sido realizada desde la novela, no desde el intento de copiar las producciones anteriores.

La narración conmocionó a la Alemania, cada vez más nacionalista, de los años 30 del pasado siglo, mostrando cómo mandaban a sus jóvenes para que fueran masacrados en las trincheras. Esta realidad se plasma excepcionalmente en la película, siendo el guion muy fiel a la novela. Además, supone pedir al espectador que nos identifiquemos con los perdedores, con el bando equivocado de la guerra. Pero, el poder de las imágenes logra que podamos sentir empatía con esos soldados, porque sus rostros muestran el infierno en el que están inmersos. Sin olvidar, que la derrota provocará el ascenso del partido nazi y la II Guerra Mundial.

Entre otros aspectos, no es un remake, porque denota un lenguaje visual actual, y que los medios superan con creces a sus antecesoras. Una película bien construida, desgarradora, con un realismo que te introduce en las trincheras de la I Guerra Mundial. El director, Edward Berger, se apoya en la fotografía de James Friend, mostrando un paisaje bucólico, que podría ser un paraíso si no fuera por las disputas de sangre de los humanos. Una belleza empañada por los cadáveres en el suelo, por las filas de ataúdes y las tropas destrozadas en el barro. Una cruda y fiel recreación, acompañada por la partitura del compositor Volker Bertelmann, de la que podríamos pensar que no es música, pero sí algo necesario para acompañar a la imagen, un ataque auditivo, con sonoros golpes entrecortados de tambor, puntuando varias escenas, junto a un trío de acordes, entre estridentes y desconfiados.

Venus
Blonde
No hay comentarios todavía

Los comentarios están cerrados