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«Mientras, en Aragón, el discurso oficial sigue sin entender que tiene problemas irresolubles que impiden un llenado seguro»

Obras de construcción de la nueva presa de Yesa en verano de 2020. MIGUEL SANTAMARÍA

El borrador de Presupuestos Generales del Estado para 2023 incluye partidas por más de 32 millones de euros para el recrecimiento de Yesa. Con ello el coste total supera los 500 millones de euros, es decir, un 342% más sobre los 113 millones de euros por los que fue adjudicado. Si en ocasiones, por desgracia, las previsiones presupuestarias se quedan sin ejecutar, no será el caso del recrecimiento de Yesa donde ya en el mes de marzo el Ministerio tuvo que reconocer, a pesar de los intentos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para ocultarlo, que la descontrolada espiral de gasto público en dicha obra ha consumido de forma efectiva 380 millones de euros.

Mientras en Navarra, al calor del último informe del Colegio de Ingenieros, Caminos, Canales y Puertos (CICCP) se ha reabierto el debate sobre la inseguridad del recrecimiento y su viabilidad, en Aragón parecemos seguir obnubilados con una obra caduca, falta de todo rigor técnico, que no considera las reducciones de caudales hasta en un 20% por el cambio climático y lo que es peor, atentatoria contra el futuro de pueblos y la vida de personas. Cegados por falsos espejismos de hace una centuria, no queremos leer la letra y el fondo de un informe que asegura que lo estudiado hasta la fecha estaba lleno de errores, que no se conoce la estructura sobre la que se asienta la presa y que su explotación solo sería posible bajo unos controles y cuidados excepcionales. Algo que nunca debe ser admitido para una obra de esta envergadura. En Aragón, algunos se muestran ufanos porque siga llegando dinero para una hoguera insaciable que, una vez consumido, tan solo dejará cenizas. Nada que ver con un uso racional de los fondos públicos, especialmente en estos momentos de escasez, para inversiones que de verdad aporten valor añadido a nuestro territorio. Veintiún años han demostrado que Zaragoza tiene alternativas para su abastecimiento, que los regadíos de Bardenas pueden consolidarse con balsas laterales debiendo, a la par, ponerse el acento en mejorar su explotación y evitar la contaminación que provocan sus retornos o que continuar rapiñando el río Aragón será llevarlo a su destrucción como ecosistema sostenible.

Desde la Asociación Río Aragón pedimos que se renuncie al llenado del recrecimiento de Yesa tal y como está previsto (ahora ya hablan de 2025, pero en el Plan de Cuenca lo situaban en 2027), en aras a la seguridad y la racionalidad en el gasto público. Que se utilice parte de lo presupuestado para consolidar lo hecho y reparar los destrozos innecesarios y nos ahorremos los más de 120 millones de euros que, al menos, pretenden gastar los impulsores de tan innecesaria y controvertida obra.

Firmado: ASOCIACIÓN RÍO ARAGÓN
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