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«Para el Ateneo Jaqués Joaquín Carbonell fue un amigo que dejó huella imborrable en nuestras vidas y en la vida y trayectoria de nuestra joven asociación»

Acto de homenaje a Joaquín Carbonell en su localidad natal, Alloza (Teruel). ATENEO JAQUÉS

Igual que el acorde en una tensada cuerda de guitarra puede trasladarnos de súbito en el tiempo a épocas pasadas, también en el espacio la música tiene el poder de unir territorios, a primera vista, extremadamente diversos. Con su incomparable voz, con su sempiterna guitarra, con sus inolvidables canciones, el cantautor Joaquín Carbonell consiguió hacer de Aragón una unidad, un territorio único, de idéntica identidad para un lugareño del minero y turolense pueblo de Alloza que para el pastor que guía el rebaño en el escarpado valle de Echo que para el taciturno pescador ávido de siluro en las orillas del Ebro. Joaquín consiguió hacernos pueblo, ser una sola voz, hermanar el territorio y soñar que regalábamos el mar, desde el secano, con un derecho histórico de costa y humedad. Contamos ya dos años sin tu presencia, amigo Carbonell, carbonero como te rebautizó cariñosamente Ferrer Lerín en alguna de las ferias del libro que nos acompañaste. De hecho, naciste en un pueblo minero y tu último y maravilloso trabajo discográfico se tituló El carbón y la rosa. El caso es que, a pesar de la crueldad con que el covid nos arrebató de tu presencia, tu voz sigue siendo luz y guía, tu legado un camino y deberías ser, amigo mío, fuente de inspiración para cualquier músico brotado de esta tierra árida y extraña que te extraña y aún te llora. Te fuiste y sabes bien que lo hiciste, en una época en que los cantantes de verdad, los cantantes como tú, desde la entraña, lamentablemente ya no están de moda. Contigo se nos murió un pedazo más de aquel arte llamado música. Y cualquier recuerdo, artículo u homenaje, ahora, resultan insuficientes para expresar y mostrar el hondo vacío desde el que te echamos de menos.

Retrato de Joaquín Carbonell realizado por Antonio Callau y que ha sido donado por el Ateneo Jaqués a la Asociación Cultural que lleva el nombre del cantautor. ATENEO JAQUÉS

Para el Ateneo Jaqués Joaquín Carbonell fue un amigo que dejó huella imborrable en nuestras vidas y en la vida y trayectoria de nuestra joven asociación. Para Joaquín, el Ateneo de Jaca (al que siempre ponía el apellido de republicano, bien por afinidad, bien por empatía, bien por simpatía) era una entusiasta colección de soñadores a la que no dudó en sumarse. Con su participación y experiencia guio nuestros inexpertos pasos en los primeros años. Su inmensa generosidad nos permitió disfrutar de su presencia en numerosas ocasiones, recorriendo con sus libros y sus canciones el territorio de la Jacetania. Y es que Jaca ha contraído una deuda con Joaquín Carbonell. Una deuda que ha de ser saldada con un homenaje a la altura de su memoria. Pues fue en el Palacio de Congresos de Jaca, precisamente y con el Ateneo Jaqués, que dio su primer concierto con el grupo Los 3 Norteamericanos en un recital solidario para recaudar fondos a favor de los refugiados sirios, un acto en el que también participó nuestro querido Kike Ubieto. Aquella fue una de las primeras iniciativas solidarias que se realizaron en España por los refugiados sirios y Joaquín Carbonell, comprometido socialmente desde sus comienzos, ofreció su generosa colaboración al Ateneo para actuar en este evento. Además, en la Biblioteca Municipal de Jaca, y por primera vez, interpretó la canción De Teruel no es cualquiera, una melodía que ya se ha convertido en el himno del pueblo para la provincia de Teruel. En aquella ocasión estrenó este tema con motivo de la presentación de su libro Un tango para Federico. Pero aún hay más. Joaquín viajó con el Ateneo Jaqués presentando sus libros por Santa Cilia, Piedrafita, Canfranc, Villanúa, Sabiñánigo, Echo… y siempre mostró su espíritu colaborativo, su generosidad y también un trazo de humildad que terminaba por componer una personalidad brillante, esa luz que te hace saber que estás ante un ser humano de verdad, de los que deberían ser fabricados en serie. Incontables fueron los momentos que nos regaló, como la charla-coloquio sobre García Lorca que organizamos en el salón rosa del hoy clausurado Casino de Jaca. Las sobremesas somardas, las risas, las confidencias y las anécdotas de una vida intensa y exprimida hasta el hueso, como solo los mejores saben hacerlo.

Un momento de la proyección del documental Carbonell amigo. ATENEO JAQUÉS

Tocó el día de homenajearlo y el Ateneo Jaqués fue invitado a hacerlo el pasado sábado en su pueblo natal, en Alloza, allí donde cada muro vencido suena a acorde de su guitarra, allí donde todos los rincones tararean el estribillo de sus canciones, allí donde cada familia tiene una anécdota que engrandece su recuerdo. Por la mañana, un buen puñado de sus vecinos nos esperaban para recordarlo con sus canciones y sus poemas. Kike Ubieto realizó un concierto donde también versionó Patria y Una canción para Dimitris de Joaquín Carbonell. Las canciones se intercalaron con poemas extraídos del libro Laderas de ternero y el acto concluyó con Suelta la pasta ya, otra canción que Joaquín añadió a su repertorio con el grupo Los 3 Norteamericanos. En el concierto participó el cantante y vecino Manuel Alloza que interpretó varios temas del homenajeado. Para terminar, el Ateneo Jaqués donó a la Asociación Cultural Joaquín Carbonell un retrato del cantautor realizado por Antonio Callau que está destinado a ocupar un espacio en el Museo Joaquín Carbonell de próxima inauguración. Por la tarde se estrenó el documental Carbonell amigo que, seguramente, dará mucho que hablar en los próximos días pues se trata de un recuerdo cercano y honesto sobre nuestro querido Joaquín. Nada de esto hubiera sido posible sin la amabilidad de José Loscos, presidente de la Asociación Cultural Joaquín Carbonell, que, desde el primer momento, quiso contar con el Ateneo Jaqués para recordar el pasado 10 de septiembre a nuestro común amigo. Sin más que añadir, Joaquín, te diré que sigues siendo fuente de inspiración para todos aquellos que te conocimos. Tuviste la mala suerte de nacer en Aragón, tierra complicada que no suele reconocer a sus profetas. Probablemente, esa es la razón por la que hoy me siente en un bar de la Gran Vía madrileña y al nombrarte nadie reconozca tu nombre como mereces. Porque tú y yo sabemos que eres tan grande como, por ejemplo, tu antiguo compañero Joaquín Sabina, con la fundamental diferencia de que tú siempre fuiste honesto a tus principios y jamás te casaste con nadie. Podríamos decir mucho más y hacer muchos más homenajes, poemas, escritos y recuerdos…. Pero algunas veces, cuando acabo de escuchar una de tus canciones, como un bis aún te oigo decir: “y… ¿pa qué tanto?”.Por siempre en nuestro recuerdo, amigo Joaquín.

Firmado: MARCOS CALLAU (Ateneo Jaqués)
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