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«El ciclo del agua reviste una complejidad que resulta casi inabordable para los no expertos, pero el sentido común advierte de que el exceso de manipulación, con estancamientos, entubaciones y bombeos puede no beneficiar ni al agua ni a nosotros»

El río Aragón a su paso por Jaca este mes de agosto. EL PIRINEO ARAGONÉS

El mantenimiento, la conservación, y en definitiva la vida de un ecosistema tan importante como es el de un río de montaña deben ser previos al uso humano que se quiera hacer de su agua. Por eso, cualquier intervención que se realice con ese fin, debe cuidar al máximo los valores básicos de salubridad y de higiene.

El río Aragón padece desde hace décadas el vertido de desechos y su deterioro no es atajado mediante depuradoras en puntos de su recorrido antes de alcanzar el municipio de Jaca. Por eso ha dejado de ser el río limpio y cristalino de nuestra infancia y hace tiempo que su lecho está cubierto con una capa de fangos y materia orgánica, provocando olores que invitan a alejarse de la orilla. Y por eso, ya no hay bañistas, ni pescadores ni niños jugando en su cauce.

Pues bien, sabiendo que el río es un soporte de vida, que garantiza la misma existencia de nuestro entorno con toda su singularidad, y siendo un valor primordial de su “gancho” turístico, el éxito de cualquier intervención dependerá de su abordaje integral, más allá de la canalización para el consumo de boca, de incuestionable relevancia.

La importante partida de fondos recientemente asignados para la pureza y uso de estas aguas asume únicamente la dimensión de esa utilidad mediante una eficaz entubación y canalización a conveniencia, pasando los flujos de agua por un soporte artificial de un lado al otro del río (curioso, el río que se atraviesa a sí mismo). El proyecto al que se asignan los citados fondos contempla además el estancamiento del agua en dos azudes –pequeñas presas, que impiden discurrir libremente a la fauna, alterando el ciclo vital del río, pero que son imprescindibles para crear estaciones de bombeo–.

Algunos nos preguntamos qué opinión merecería esta intervención al Sr. Bellido y de qué forma utilizaría los medios técnicos actuales para salvaguardar la integridad de nuestro río, aprovechando al mismo tiempo su bien más preciado para el consumo humano.

A pesar de las deficiencias en el cuidado de su cauce, aun en meses recientes, se ha podido contemplar el espectáculo de las nutrias jugando en el Aragón, tejones en sus orillas, garduñas, garzas y cormoranes, lo que demuestra que no es tarde para recuperar la viveza de nuestro patrimonio fluvial.

El ciclo del agua reviste una complejidad que resulta casi inabordable para los no expertos, pero el sentido común advierte de que el exceso de manipulación, con estancamientos, entubaciones y bombeos puede no beneficiar ni al agua ni a nosotros. Por esto, antes de disponer de caudales inciertos de agua, se debería asegurar un entorno vivo y sano, libre de residuos de vertidos, abordando la cuestión del agua de una manera inteligente e integral, dando respuesta tanto a la demanda de consumo como de un entorno natural digno de Jaca en el siglo XXI.

Firmado: MERCEDES DURÁN
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