
“Esto es un milagro”. Puede sonar a frase hecha, a una declaración tomada al azar, pero no lo es; es una reflexión lanzada con el convencimiento de que es así. Villanúa se ha convertido en los últimos años en un municipio innovador, muy volcado con su promoción turística a través del deporte y la cultura, dos de los principales motores de su economía. Su marca –Villanúa On–, asociada a la empresa municipal Turismo Villanúa, define perfectamente un plan de acción que empezó a trazarse hace unos años y que ya está dando sus frutos.
“Es un milagro que en Villanúa haya tanta oferta, y es verdad que es así, porque somos un pueblo de 500 habitantes que hacemos actividades que corresponderían a localidades de más de 5.000, y además estamos a la vanguardia en muchos aspectos. Y este es el sello que en los últimos años ha marcado a Villanúa”, explica el alcalde, Luis Terrén Sanclemente. La concejal de Cultura, Ana Etxabe, es de la misma opinión. “A veces pienso que nuestra programación cultural es un milagro, pero creer en lo que estás haciendo ayuda bastante y luego contamos con colaboradores, muy buenos profesionales, con los que formamos un gran equipo”, asegura.
La puesta en marcha del ecoparque El Juncaral, un proyecto que sigue evolucionando, y el Centro de Interpretación Subterránea, vinculado a la cueva de las Güixas, fueron el punto de partida de una idea que se está convirtiendo en un modelo turístico diferenciador respecto a otras poblaciones del Pirineo y que trata de aprovechar los recursos naturales y paisajísticos que posee y su situación estratégica, a medio camino de Jaca, Canfranc y las estaciones de esquí de Astún y Candanchú, en plena ruta jacobea y del paso de Somport.
“El sello lo tenemos y nos lo merecemos desde hace tiempo y nuestra labor ahora es que todos esos eventos que programamos se organicen impecablemente, hay que trabajar en la calidad más que en participaciones masivas, e ir buscando pruebas diferentes, innovando y diferenciándonos de otras poblaciones del Pirineo”, resume Terrén.