Javier Wagener imparte en el Castillo de San Pedro (viernes, 20:15 horas) una conferencia sobre este relevante episodio de la historia de España
Dos de los protagonistas de la batalla: el virrey Sebastián de Eslava y Lazaga y el comandante naval teniente general Blas de Lezo y Olavarrieta.
El Consorcio del Castillo de San Pedro ha organizado para este viernes, 1 de abril, una nueva conferencia dedicada a hechos relevantes acaecidos en España y que condicionaron la historia universal. En esta ocasión, se contará con la presencia de Javier Wagener Cuenca, que hablará sobre la defensa de Cartagena de Indias en 1741. Será a las 20:15 horas, en el Salón Panadería del Castillo de San Pedro, con entrada libre hasta completarse el aforo.
Los inicios del siglo XVIII en España fueron complicados. Comenzó con la guerra de Sucesión, que se debe englobar dentro de una lucha mucho más amplia entre otras potencias europeas por imponer su hegemonía, fundamentalmente Inglaterra y la Francia de Luis XIV. El conflicto con Inglaterra finalizó con la paz de Utrech con unas condiciones muy ventajosas para ésta; por primera vez se le permitió el comercio con la América española. Pero eso no fue sino el principio del fin.
Con el paso de los años surgieron conflictos que fueron yendo a peor hasta que se llegó al inevitable choque armado entre ambas potencias: ataques en las difusas fronteras entre la Florida española y la Georgia inglesa, inspecciones de barcos ingleses, muchos de ellos contrabandistas, y también abusos por parte de los guardacostas españoles encargados de tales inspecciones. Todo esto era un agravio y un perjuicio permanente para el comercio inglés hasta que la situación ya no se pudo sostener y vino la guerra. El mayor intento británico por apoderarse de América, sus riquezas y su comercio fue en 1741 y el lugar elegido fue la llave de las Américas, Cartagena de Indias, cuya posesión territorial llevaría al control de, posiblemente, la mayor parte del tráfico comercial americano. Sabiendo de la importancia de la plaza, España envió a sus mejores generales para defenderla e Inglaterra una enorme fuerza naval de 186 barcos con numerosas fuerzas de desembarco para tomar una plaza cuya conquista les fue imposible. Gracias a esta victoria, la América continental española lo siguió siendo hasta los procesos de independencia de principios del siglo XIX.