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El contador de cartas (The Card Counter, 2021)

Duración: 112 min. País: Estados Unidos. Dirección:Paul Schrader. Guion: Paul Schrader. Música: Robert Levon Been, Giancarlo Vulcano. Fotografía:Alexander Dynan. Reparto: Oscar Isaac, Tye Sheridan, Tiffany Haddish, Willem Dafoe, Bobby C. King, Alexander Babara, Marcus Wayne, Don Lay, Britton Webb, Hassel Kromer, Marlon Hayes, Justine Salas, Sherri Piper. Productora: Focus Features, HanWay Films.

William Tell (Oscar Isaac), es un exmilitar y jugador profesional de póker. Su meticulosa vida se trastoca cuando se le acerca Cirk, un joven que busca ayuda en Tell, para ejecutar su plan de venganza contra un coronel.

El director Paul Schrader, quien nos sorprendió con El reverendo (2017), vuelve a la carga presentando un film crudo, antihéroes que tomaron una decisión equivocada tiempos atrás. Schrader, siempre imprime en sus films el duro e incómodo lastre del pasado, que no se puede evitar, y que tarde o temprano, surge de nuevo para dificultar el presente, siendo casi un destino inevitable. Desde el punto de vista del pasado militar del protagonista, y como participante en Abu Ghraib, en Irak, pone de relieve la tortura, los abusos de la potencia ocupante, el trato a los prisioneros, y todo el poder de quien maneja los hilos, en una guerra de dinero más que de ideología. Pero, este perdedor, intenta pasar inadvertido en su vida actual, como jugador de póker. Aprendió este oficio en la cárcel, y también la habilidad de contar las cartas, porque nos dejan claro su alto potencial de inteligencia, y su metódica existencia. Póker, como símbolo de un juego en el que arriesgas, puedes perder o ganar todo, aunque no es lo más relevante en la narración. Solo sirve de pretexto para contarnos una historia. Desafortunadamente, sus terribles vivencias siguen presentes y determinarán un giro en su vida. Un guion sólido, sin fisuras, acompañado de una gran dirección de ritmo lento, de las que se recrean en cada segundo y con precisos movimientos de cámara. Además, un buen planteamiento cuando nos muestran las partidas, dotando de tensión e interés cada escena, como si fuera una partida de ajedrez. Tonos saturados en la fotografía de Alexander Dynan, al estilo de Taxi Driver(de hecho, el productor es el propio Martin Scorsese), para referirnos la balada de un solitario, como metáfora del cielo y el infierno, de las luces y sombras que atormentan a William Tell. Impresionante actuación de Oscar Isaac (Ex Machina), mostrando a la perfección el tormento que conlleva su personaje, pero todo ello con exquisita sutileza, y con la suficiente dosis de expresividad. La banda sonora, disonante, es capaz de alterar los nervios del espectador, arrojando tensión en cada acorde.

En definitiva, un film muy interesante, que nos devuelve a un director inactivo desde hace años, para ofrecernos una historia de redención, desarrollada con austeridad, pero que es capaz de conmovernos.

Maigret
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