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El libro invita a un viaje por el legado que dejó España en Estados Unidos

Mario Garcés con su último libro La huella española en la Ruta 66, ante el Congreso de los Diputados. SE

Mario Garcés, jaqués polifacético, diputado nacional por el PP, escritor y gran entusiasta de la literatura y el teatro, presentará el próximo 26 de diciembre en el Casino Unión Jaquesa, a las 19:00 horas, su último libro, titulado La huella española en la Ruta 66, un viaje sentimental e histórico por este mítica ruta estadounidense que cruza el país de costa a costa. Como el propio autor reconocía en la entrevista publicada el pasado 26 de noviembre en las ediciones impresa y digital de El Pirineo Aragonés, esta obra, editada por Pinolia y prologada por el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, “es una forma de ajustar cuentas y de saldar deudas con el pasado de España en Estados Unidos”.

Mario Garcés estará acompañado en la presentación por el actor, también jaqués, Toño L’Hotellerie.

La huella española en la Ruta 66 consta de 15 capítulos históricos en los que los españoles cobraron protagonismo en las localidades y los estados que atraviesa la también conocida como La calle principal de América, que data de 1926 y que originariamente partía de Chicago (Illinois) y atravesaba Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California, hasta finalizar en Los Ángeles, tras completar una distancia de cerca de 4.000 kilómetros. Este era el principal itinerario que utilizaban los emigrantes que iban al oeste y que sostuvo la economía de las zonas que la carretera atravesaba, lo que la convirtió en una ruta muy popular, hasta su declive y descatalogación a mediados de los años 80 del pasado siglo, cuando fue reemplazada por la nueva Red de Autopistas Interestatales de Estados Unidos.

A través de la Ruta 66, que está viviendo un resurgimiento como ruta histórica, Mario Garcés ofrece un didáctico y entretenido viaje por hechos y vivencias que tuvieron lugar entre los siglos XVI y XX, sacando del olvido a personajes muy diversos, en su afán de construir una historia común y poner en valor el papel que jugó España en la configuración del gigante americano.

“En las etapas de proscripción y revisión de nuestra huella histórica, de negación de nuestro pasado, es tiempo de reencuentro con lo que fuimos, sin paliativos ni hipérboles”, aseguraba Garcés en la entrevista mantenida con Ricardo Grasa. “Poca gente sabe que en 1800 más del 53 por ciento del territorio norteamericano era español, que la primera partida de nacimiento de Estados Unidos es de un español o que el primer día de Acción de Gracias fue español. Y así podríamos llegar hasta el spanish dollar”, explicaba.

Mario Garcés rescata del olvido a españoles que dejaron huella en Estados Unidos y cuyo legado fue borrado “por los anglosajones y por nosotros mismos, señalaba el autor, que recordaba que “el siglo XIX permitió a los ingleses socavar la imagen española hasta llegar al estallido final del Maine”, que sirvió de excusa a Estados Unidos para intervenir en la guerra de Cuba y acelerar la salida de España de la isla caribeña en 1898.

Rafael Gustavino, arquitecto que participó en el desarrollo urbanístico de Nueva York y Chicago; Marcelino Orbés, el payaso Marcelino, que nació en la calle Castellar de Jaca, o el escritor de Chalamera Ramón J. Sender son algunos de los personajes que protagonizan las quince historias que conforman el libro. “No podían faltar ninguno de los dos”, comentaba, en referencia a Orbes y Sender. “El primero nació a escasos cien metros de donde nací” y el segundo, “no buscaba [en Estados Unidos] el Dorado, sino el purgatorio forzado del exilio desde su anacronismo radical, que era un éxtasis de libertad monegrina”, apuntaba Garcés. Sender, que en su periplo americano conoció en México a Diego Rivera y León Trosky, antes de ser asesinado por Ramón Mercader, también coincidió en Los Ángeles, en cuatro o cinco ocasiones con la actriz Marilyn Monroe. Uno de esos encuentros fue en una noche mirando las estrellas desde la terraza del observatorio astronómico situado en los altos de Hollyvood “junto a una de las mujeres más fascinantes del momento, junto a la novia universal”, recordaba el propio Sender en su obra autobiográfica Monte Odina.

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