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“La celebración de todos estos eventos puede y debe ser un canto sincero a la sociedad civil de cada época, así como un homenaje a nuestros antepasados”

Sepulcro del obispo Baguer, en la Catedral de Jaca. MUSEO DIOCESANO DE JACA

Jaca se ha asociado siempre con la Edad Media, con el inicio del reino de Aragón, con uno de los primeros y más bellos templos románicos de este lado de los Pirineos, tan genuino y hermoso como el francés. Hora es de ampliar nuestra riqueza patrimonial. La ciudad también debe ser sinónimo de la brillantez, energía y fuerza del renacimiento o con la serenidad del neoclasicismo. Allí aún tenemos mucho que ganar. Lo que digo no son una afirmaciones vacías o fervor de un jacetano de cuna y familia. Es una realidad, aunque lograrlo solo depende de nosotros y de la cordura de nuestros representantes políticos que sean capaces de unirse en un proyecto común.

Nuestra querida Jaca no podría entenderse sin el aporte de lo ocurrido en la centuria del XVI con gran empuje arquitectónico en la Catedral, construcción del Ayuntamiento y el inicio de la Ciudadela. Ante este enorme potencial de Modernidad, sería absolutamente imperdonable no abordar el conocimiento de la historia propia fomentando una oferta cultural de gran calidad, diversificando lo que ya hay y generando un reconocimiento siempre necesario.

Los hitos van a sucederse año tras año y, afortunadamente no son pocos. En 2022, además de los 140 de El Pirineo Aragonés, se cumplen 450 de la capilla de la Trinidad (1572). Por si fuera poco, la Ciudadela se comenzó a construir en 1592 por lo que llevará allí hace 430 años. Importantes los 365 de la iglesia del Carmen (1657) o los 230 desde que Fray Manuel Bayeu estampara firma y fecha de finalización en las pinturas de la cúpula de la Catedral en 1792.

En 2023 el protagonismo es para la capilla de San Miguel. Cualquiera puede leer la fecha de 1523 rematando una joya renacentista nacida hace 500 años para admiración de propios y extraños, También debemos tener en cuenta el sepulcro del obispo Baguer (1573) levantado diez lustros después.

El tratamiento para 2024 debe ser para el Ayuntamiento, que cumplirá 450 años en su sede de la calle Mayor. Antes de eso el Consejo de Ciento funcionaba en Jaca desde 1238, más de una década antes que en Barcelona que lo copió del Alto Aragón y nunca al revés.

Si seguimos, en 2025 le toca a la Torre del Reloj (1445) por lo que alcanzará sus 580 años observándonos todos los días, cifra nada desdeñable.

La experiencia que ganemos en este banco de pruebas de altísimo nivel, debe ponerse al servicio del 950.º aniversario de la concesión del Fuero de Jaca (1076 o 1077). Sancho Ramírez fijó la creación de su ciudad-capital, así como la concreción de las profundas reformas que este rey visionario quiso sacar adelante tanto con los pobladores nativos como con los “foráneos” que llegaran a su llamada.

La celebración de todos estos eventos puede y debe ser un canto sincero a la sociedad civil de cada época, así como un homenaje a nuestros antepasados. El esfuerzo de aquellas buenas gentes carecería de sentido sin el entendimiento y valor que debemos tributarles sus herederos. Si los diferentes estamentos del siglo XXI saben estar a la altura, y no dudo que así será, debe ser relativamente sencillo preparar un calendario atractivo que, contando con la colaboración de todos, ofrezca una programación amena, sólida, amplia y variada.

Gracián ya sugería que repetir el mismo modelo, año tras año, acaba por cansar. La historia y el arte se alían con nosotros… y con Jaca. No dejemos pasar la oportunidad. Felices navidades, y que el futuro nos sea todo lo bueno que nos merecemos.

Firmado: ÁNGEL M. MORÁN VISCASILLAS (Escuela concertada)
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