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Opiniones

“Se extraña por tanto el autor de los desmesurados elogios que actualmente hacen de ese régimen políticos e intelectuales, obviando los errores y perdiendo objetividad, lo que lleva a afirmar a Fuentes que los historiadores de mañana quedaran perplejos por la fascinación que la Segunda República ejerce sobre la actual izquierda española”

Alegoría a la II República Española. SE

Los pasados días de noviembre la prensa nacional ha aportado artículos que pueden tener interés. El primero es del profesor de la universidad Complutense de Madrid Juan Francisco Fuentes, La republicanización del pasado, en el que aporta citas de antiguos políticos, Largo Caballero, Azaña, o Luis Araquistáin, y editoriales de El Socialista y Solidaridad Obrera. En ellos se muestran las alianzas interesadas de unos y otros con el único nexo de derribar la monarquía, sin tener una idea clara de lo que debería ser la nueva república, la segunda; las citas desvelan los errores cometidos por ésta; por citar dos, una gestión económica similar a la monárquica o peor y el cambio de bandera, crítica en la que coincide, en otro texto, nada menos que el jefe del ejército republicano Vicente Rojo.

Se extraña por tanto el autor de los desmesurados elogios que actualmente hacen de ese régimen políticos e intelectuales, obviando los errores y perdiendo objetividad, lo que lleva a afirmar a Fuentes que los historiadores de mañana quedaran perplejos por la fascinación que la Segunda República ejerce sobre la actual izquierda española.

El otro artículo al que me referiré es sorprendente. Lo firma el también profesor y ahora diputado, Pau Mari-Klose, y se titula Son los medios, ¡estúpido!, título que coincide con el del profesor argentino Carlos Caramello, aunque éste tiene un significado bien distinto. Lo sorprendente del contenido de Mari-Klose es que justifica el comportamiento de los políticos actuales basado en el marketing y en el abusivo uso de las redes, pues es el modo actual de conectar con los votantes. No importa tanto la veracidad y racionalidad del discurso como la introducción de mensajes conflictivos sobre los que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, lo importante es la creación del debate, y menciona como ejemplo típico al expresidente Trump. En el contexto que expone, los incumplimientos de los programas electorales, y las mentiras constantes de los miembros de los gobiernos tendrían su justificación como medio de mantener el poder. Suponiendo que el profesor Marí-Klose no oculte bajo este texto una acerada crítica, precisamente a ese comportamiento, estaríamos en una sociedad aborregada, incapaz de distinguir lo verdadero de lo falso, asimilando sumisamente los mensajes de los medios de comunicación y olvidando los asuntos transcendentes. Y además nos habríamos cargado definitivamente la institución de la representación política en beneficio de los mercadotécnicos.

No obstante, reconozco que estas no son cuestiones para plantear en estos días de Navidad, que deseo muy feliz a los lectores.

Firmado: LUCIANO IBÁÑEZ DOBON
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