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Fue la mano de Dios

Fue la mano de Dios (È stata la mano di Dio, 2021)

Duración: 130 min. País: Italia. Dirección: Paolo Sorrentino. Guion: Paolo Sorrentino. Música: Lele Marchitelli. Fotografía: Daria D’Antonio. Reparto:Filippo Scotti, Toni Servillo, Luisa Ranieri, Teresa Saponangelo, Marlon Joubert, Lino Musella, Renato Carpentieri, Sofya Gershevich, Enzo Decaro, Massimiliano Gallo, Elisabetta Pedrazzi, Ciro Capano, Biagio Manna. Productora: The Apartment, Netflix. Distribuidora: Netflix.

El oscarizado guionista y director, Paolo Sorrentino, presenta la historia de un chico, Fabietto Schisa (Filippo Scotti), en el turbulento Nápoles de los años ochenta. En Fue la mano de Dios, hay lugar para alegres sorpresas, como la llegada del legendario futbolista Diego Maradona, y para una tragedia igual de imprevista. El destino interpreta su papel, la alegría y la desdicha se entrelazan y el futuro de Fabietto echa a rodar. Sorrentino vuelve a la ciudad que lo vio nacer, para contar su historia más personal: un relato sobre el destino y la familia, los deportes y el cine, el amor y la pérdida.

Este film marca un punto y aparte en la filmografía de Sorrentino, desligado del estilo que había desplegado en films como La gran belleza (2013). Siguen apareciendo personajes extravagantes y excéntricos, muy exagerados, y su idolatrado e icónico actor Toni Servillo. Se sirve de una historia personal, emotiva y mucho más sencilla que en anteriores ocasiones, teniendo más brillo, y menos ambigüedad. Un extracto de su vida, la de haberse quedado huérfano, a la que va a dar carpetazo con este su último film, con una esperanzadora mirada al futuro. Risas y burlas, frente a una vida que es implacable. Pero también lágrimas, sin perder la pasión por vivir. Y un mensaje muy potente, al estilo de Kase. O, “cuanto más amor das, mejor estás”, y pensar en disfrutar de todo lo que nos ofrece nuestra existencia, intentando dedicar menos tiempo a los problemas. Woody Allen, siempre ha dicho que comedia es la suma de tragedia más tiempo. Y Sorrentino, de alguna forma, nos transmite ese pensamiento o aforismo, en esta narración más íntima y personal. A cada momento, parece asomar la sombra de Fellini, su amado referente, con su máxima: “el cine es una necesaria distracción con la que contrarrestar la mediocridad de la vida”. Como siempre, una puesta en escena de tono sobrio, para no despistarnos con nada que no sean las actuaciones sensacionales de un reparto encabezado por Filippo Scotti. Y destacar la interpretación de Teresa Saponangelo, actriz que encarna a la madre del protagonista, siendo la actuación más reseñable, sin olvidar al ya mencionado actor fetiche del director, también en estado de gracia.

Extraordinaria película que podría llegar a ser una firme candidata a los Oscar de la Academia de Hollywood, y que ya ha cosechado premios en el festival de Venecia.

Ariaferma
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