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Sin tiempo para morir (No Time to Die, 2021)

Duración: 163 min. País: Reino Unido. Dirección:Cary Joji Fukunaga. Guion: Neal Purvis, Robert Wade, Cary Joji Fukunaga, Phoebe Waller-Bridge. Música:Hans Zimmer. Tema: Billie Eilish. Fotografía: Linus Sandgren. Reparto: Daniel Craig, Rami Malek, Léa Seydoux, Lashana Lynch, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Ana de Armas, Christoph Waltz, Ben Whishaw, Jeffrey Wright, Rory Kinnear, Dali Benssalah, Billy Magnussen. Productora: Metro-Goldwyn-Mayer y Universal Pictures.

Bond ha dejado el servicio secreto y está disfrutando de una vida diferente y tranquila en Jamaica. Pero su calma no va a durar mucho tiempo. Su amigo de la CIA, Felix Leiter, aparece para pedirle ayuda. Bond irá tras la pista de un misterioso villano, armado con una nueva y peligrosa tecnología.

Última entrega de las aventuras de James Bond, con muy poco de lo que fue la saga de Ian Fleming. Cada vez queda menos de aquel James Bond, el agente 007 con licencia para matar. Un personaje cada vez más descafeinado, en un afán de la industria de Hollywood por exacerbar el buenismo. Sí, no hemos escrito el término en cursiva ni entre comillas, porque la Real Academia de la Lengua ya lo aceptó en 2017. Pero, en su definición, encontramos que alude a esquemas de pensamiento y actuación social y política de forma bienintencionada, aunque ingenua, con base en sentimentalismos carentes de autocrítica. Nada mejor para denominar el último film del agente 007. El buenismo ya hizo entrada en muchos films, revisando y supuestamente sincronizando con los nuevos tiempos. Claro, que, no se puede actualizar a Bond, sin despojarle de su sustancia, de lo que nos ha hecho soñar, reír y alejarnos de la realidad. Porque la ficción consiste en eso mismo. No debe ser un fiel reflejo de nuestra sociedad, ya que lo más lamentable es perder el sentido del humor. Con todo esto, conforme avance el metraje, y sin adelantar acontecimientos que desvelen la película, la indignación de un buen número de espectadores podría ir en aumento. Las escenas de acción que han caracterizado la saga, inverosímiles, imposibles, se han convertido en tediosas y sin chispa. Bond no es el sobrado, chulito y conquistador que todos hemos conocido desde la infancia. Nos lo han cambiado. Por otra parte, aunque Daniel Craig nunca nos ha convencido para el papel protagonista, debemos decir que cumple sobradamente con su personaje, tal y como lo ha configurado su director, Cary Joji Fukunaga (Beast of no nation y True detective, temporada 1), pero no sucede lo mismo con sus antecesores. Destacaremos la aparición de Ana de Armas, con un personaje simpático y carismático, que se alza como uno de los puntos a favor de la nueva entrega, pese a que está bastante desaprovechada en el film. Rami Malek, cumple con el guion, si bien, solo alcanza la insípida categoría de villano, deslucido y descafeinado.

No sabemos si ha llegado el final para la saga 007. Lo cierto es que esta película marca el declive, difícil de remontar, para el más conocido agente al servicio de su Majestad, que conoció tiempos mejores, plenos de momentos inolvidables.

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