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La crisis que ha provocado en el valle del Aragón el anuncio del cierre de la estación de Candanchú, finalmente solventado, ha reabierto el debate de la unión de las estaciones de esquí de los valles del Aragón y Tena como solución estratégica para tratar de corregir el desequilibrio inversor en materia de turismo de nieve que viene arrastrando la comarca de la Jacetania respecto a otros territorios, donde los centros invernales están sustentados con fondos públicos.

Este fin de semana, trascendió la noticia de que el Gobierno de Aragón ya tiene decidido acometer la unión de las estaciones con el respaldo de los 49 millones de euros que el Ejecutivo autonómico tiene previsto solicitar a la Unión Europea dentro del ámbito de los fondos de recuperación. La idea es que este proyecto se pueda ejecutar sin dilación en un plazo máximo de cuatro años, con la conexión de Candanchú-Astún y Astún-Formigal, en las dos primeras fases, y la telecabina de Benasque y la ampliación de Cerler hacia el valle de Castanesa, en las dos siguientes.

En esta línea, la Mancomunidad del Valle del Aragón, a la que pertenecen los ayuntamientos de Aísa, Borau, Canfranc, Castiello de Jaca, Jaca y Villanúa, presentó el pasado 20 de septiembre un proyecto para conectar por medio de un remonte mecánico las estaciones de Candanchú y Astún. Está basado, en parte, en la propuesta que en 2011 planteó la Asociación Turística del Valle del Aragón (ATVA) y que desarrolló la consultora canadiense Ecosign, aunque únicamente incluiría la unión entre Candanchú y Astún.

Fotografía: Mapa de la propuesta de unión de estaciones que presentó el Gobierno de Aragón, presidido por Luisa Fernanda Rudi (PP), en Canfranc en 2014. EL PIRINEO ARAGONÉS
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