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Verano 1946

75 AÑOS

Septiembre 1946

Confluencia de la calle Mayor con las actuales avenidas Oroel y Jacetania en una imagen de archivo de mediados del siglo XX EL PIRINEO ARAGONÉS

Se ha hecho el silencio, casi en el otoño, y juzgamos otra vez el resultado de nuestro verano. Fue lo de siempre: pesimistas sueltos e inveterados que en julio hablaban de menos gente, llenazo en agosto, optimismo y precios por las nubes.

Registremos, en primer término, el éxito de la Universidad. Con admirable constancia siguen los Cursos. Sus dirigentes son convencidos jacetanistas y piensan en la ampliación, en las mejoras continuas. Antes de partir, firmó el Rector la adquisición del terreno frente a la Residencia. Proyectan allí un salón de actos espacioso, pistas deportivas y otras instalaciones. Jaca ha encontrado con la Universidad, además de primerísimo centro de cultura, la más alta propaganda de su clima y de sus atractivos.

De alojamientos, siguen los problemas y la escasez; y Jaca deberá contar siempre con una expansión constructiva que encontrará rendimiento facilísimo con las temporadas de verano. De 1946 hay que decir que fue el completo y la saturación en hoteles, pensiones y alojamientos todos.

Frente a estas perspectivas, es deber de la población continuar su esfuerzo, sin regateos, hasta perfeccionar al máximo su modesta urbanización, su limpieza, sus servicios higiénicos todos. El Ayuntamiento actual solo desea que el vecindario se entusiasme con los proyectos de pavimentación total, alumbrado, aperturas y alineaciones de vías. El Presupuesto de 1947, en proyecto ahora, va a recoger extensos planes, con 300.000 pesetas en pavimentos al sur de la calle Mayor; 50.000 pesetas de alumbrado; más de 100.000 pesetas en mejoras en el canal y la distribución de aguas. Superará en total 1.400.000 pesetas, con optimismo completo en ingresos por consumos de lujo, contribuciones especiales y otros. Los veraneantes de 1947 deben encontrar terminados los pavimentos de San Pedro, Primo de Rivera, izquierda del Paseo, Universidad, Santo Domingo, Coso, Lacadena, Luna, Viento, Sancho Ramírez, Plaza del Pilar, todos ya en trámite adelantado hacia la ejecución. Y el alumbrado, sin fantasear, de unas 20 calles más.

Jaca debe transformarse, simplemente en cuatro o cinco años, en ciudad perfecta, sin un metro cuadrado de polvo o barro en su suelo; con jardinería modesta, pero limpia y estética; con interior y entradas alumbradas con esplendidez; sin un escombro ni una basura. Las pequeñas mejoras observadas este verano último deben seguirse con corrección de las deficiencias también vistas, con una fe completa en el éxito final.

Necesita la ciudad, antes que otra cosa, seguridad en sus propios medios, convicción absoluta de su capacidad de progreso, amplio espíritu ciudadano y ningún miedo al gasto en las mejoras.

El decenio 1940-1950 debe representar, sin perder un minuto hasta su fin, el salto de la población con esperanza, con un rótulo amable de «Perla del Pirineo», pero sin baches, oscuridad y polvo en la pequeña urbe moderna. Y no hace falta más que una cosa: quererlo, por que lo demás: dinero, técnicos, tramitación, ejecución, está preparado o fácilmente movilizable, y será inmensa dejación y responsabilidad casi histórica el que, entre todos, no supiéramos emplearlo.

Firmado: JUAN LACASA LACASA
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