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CARRERAS POR MONTAÑA

El corredor logró el oro en la prueba de kilómetro vertical y dos platas, una en la carrera en línea y otra en la combinada

Daniel Osanz, junto al noruego Kasper Fosser y el suizo Daniele Fontana, en el podio de la prueba en línea. ISF

Daniel Osanz demostró este fin de semana que está en un gran momento de forma al lograr tres medallas –una de oro y dos de plata– en el Campeonato del Mundo sub-23 de Carreras por Montaña celebrado en el Gran Sasso (Italia). A estos metales, hay que sumar la medalla de plata que consiguió, a principios de julio, en la prueba absoluta de Kilómetro vertical (KV) del mundial que tuvo lugar en el valle leridano de Boí.

Osanz acudía a la cita italiana con las máximas expectativas, compitiendo en las dos carreras: el kilómetro vertical, que se disputó el pasado viernes, y la prueba en línea del domingo.

Se da la circunstancia de que este mundial se desarrollaba en el mismo escenario donde el corredor jaqués ya logró el triplete en 2019, entonces con dos medallas de oro (KV y combinada) y una de plata (prueba en línea).

Osanz se alzaba de nuevo con el oro en el kilómetro vertical, una prueba exigente y que estuvo marcada por las altas temperaturas. “Un día duro de mucho calor y sufrimiento, gracias a todos por el apoyo y enhorabuena a todo el equipazo español”, escribía en las redes sociales tras lograr el título mundial. Osanz tardó un tiempo de 36 minutos y 36 segundos en completar los 3,8 km de distancia, con llegada en la cota 2.130 m; una marca algo alejada de la de hace dos años.

Prueba recortada por el viento

La prueba en línea del domingo se la adjudicó uno de sus máximos rivales, el noruego Kasper Fosser (segundo en el KV), que completó la carrera en 1 hora, 39 minutos y 41 segundos y supo adaptarse mejor a un recorrido que tuvo que acortarse a última hora debido al fuerte viento, de hasta 150 km por hora, que soplaba en la zona alta de la montaña. “De los 22 km con 2.200 m de desnivel positivo que iban a ser, tres cuartos de hora antes de empezar, nos dicen que se quedan en 16 km y 1.500 m de desnivel”, cambio que, como él mismo reconoció, “beneficiaba más a otros atletas más explosivos”.



A pesar de esta circunstancia sobrevenida, Osanz supo adaptarse y reaccionar mentalmente. Había preparado una carrera de unas dos horas y media, por lo que tuvo que modificar la estrategia. De esta forma, aprovechó la primera subida para imponer “un ritmo fuerte” e ir descartando rivales antes de coronar el puerto. La carrera se convirtió entonces en un mano a mano con el noruego Fosser, que en el descenso pegó un tirón y se marchó en solitario, abriendo cada vez más hueco. “El recorrido más corto le iba a él mejor porque es más explosivo que yo”, comentaba Osanz, que, aunque lo intentó, no pudo darle caza. “Poco a poco se me iba escapando, pero estoy contento porque me he mantenido muy sólido tanto en las subidas como en las bajadas. He mantenido ritmos altos y he sido constante”, explicaba.

Con la medalla de oro del KV y la plata de la carrera en línea, el jaqués se hizo acreedor también de la plata en la combinada (en esta ocasión, la suma de tiempos benefició al noruego). “Estoy contento de las tres medallas, nueve en tres años, no puede ser mejor y no puedo pedir más, la verdad”, aseguraba exultante una vez finalizado el mundial sub-23. “No sé si es mi mejor año, pero sin duda uno de los mejores”, apostillaba.

Fotografía de portada: Daniel Osanz, en pleno esfuerzo, durante la prueba de kilómetro vertical en la que logró la medalla de oro. SE
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