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Este lunes se ponía en servicio el nuevo albergue de peregrinos de Canfranc Pueblo, una dotación “singular” y “muy especial” –como la define el acalde de Canfranc, Fernando Sánchez– y que viene a sumar en el esfuerzo que están haciendo las administraciones públicas y entidades como la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Jaca para revitalizar y potenciar la Vía Tolosana del Camino Francés.

Este albergue, que gestiona la Fraternidad Internacional del Camino de Santiago, es una de las principales actuaciones incluidas en el proyecto Camino Francés Voie d’Arles por Aragón, para el impulso de este tramo de la ruta jacobea entre el valle del Aspe, Somport, la comarca de la Jacetania y las Altas Cinco Villas. El proyecto, en su conjunto, tiene un presupuesto de 3.186.000 euros y cuenta con la financiación del 65% por parte de los fondos FEDER dentro de la convocatoria Interreg V-A España-Francia-Andorra Poctefa 2014-2020. Se trata, en definitiva, de desarrollar una oferta turística común y diferenciada basada en la puesta en valor de los recursos naturales y patrimoniales del Camino de Santiago a través del Somport y de ofrecer la mejor acogida a los peregrinos.

Además de la creación del alberge de Canfranc Pueblo, entre las actuaciones previstas resalta también la puesta en marcha de un centro de acogida y de información transfronteriza del Camino de Santiago en Canfranc Estación, en uno de los edificios ya rehabilitados de la explanada de los Arañones. Este espacio se pondrá en servicio, una vez equipado, en 2022, y cuando estén finalizadas las obras de urbanización de la explanada, según explica Fernando Sánchez.

Otra intervención clave, para mejorar la seguridad de los peregrinos en la vertiente francesa, es la construcción de un sistema de pasarelas y puentes voladizos en la zona próxima al fuerte del Portalet, entre Pont de Cerbes y la estación de Urdos. Con esta infraestructura, los peregrinos ya no tendrán que transitar por la RN-134, un tramo peligroso de carretera que no dispone de arcenes y que es muy transitado por vehículos pesados que realizan rutas internacionales de transporte a través del túnel de Somport. Considerado como un “punto negro”, es hasta ahora un tramo a evitar por los peregrinos extranjeros, que cuando llegan a Oloron, optan por desviarse hacia Saint Jean Pied de Port y cruzar los Pirineos por Roncesvalles.

Las obras de las pasarelas y puentes voladizos del valle de Aspe “están ya en marcha”, según confirma Fernando Sánchez, que desconoce aún los plazos para su puesta en servicio.

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