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Uno de los puestos instalados en las calles de Biescas. LAURA ZAMBORAÍN

La XI Feria de Primavera de Biescas resultó concurrida y animada, gracias al buen tiempo y a las ganas que tenían tanto el público como los expositores de reencontrarse de nuevo con esta esperada cita anual que tuvo que suspenderse en 2020 por la pandemia.

La feria se celebró esta vez fuera de las fechas habituales y con un formato también diferente, con los expositores distribuidos por las calles y rincones de la localidad, una forma también de dar a conocer el casco urbano y sus espacios y edificios más emblemáticos. Fueron una treintena de puestos de exposición y venta de productos relacionados con la naturaleza, la artesanía, las flores, la miel y la agroalimentación (chocolates, vino, aceite, cerveza artesana…), que se colocaron en puntos como la rambla del río, el aparcamiento de la residencia de personas mayores, la terraza de la Oficina de Turismo, la plaza del Ayuntamiento, el patio de las escuelas, la plaza de la constitución, el parque de La Conchada, el Barrio de la Peña, la serrería y la Fuente La Lagaña.

Debido al covid-19 no pudieron celebrarse gran parte de las actividades habituales, como el Concurso Miel de Aragón y la degustación popular; pero sí que se realizaron paseos por la Ruta Botánica del parque de Arratiecho y por la ermita de Santa Elena y el bosque de Lasieso, en este último caso organizado por la Reserva de la Biosfera Ordesa Viñamala. Además, pudo verse la exposición permanente Maderas del bosque que nos cuentan su historia, en la serrería, y otra de Zacarías Fievet, titulada Tras los ojos del pastor, en el Centro Cultural Pablo Neruda. Fievet también ofreció el sábado una charla sobre Sostenibilidad rural.

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