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Otra ronda (Druk, 2020)

Duración: 116 min. País: Dinamarca. Dirección: Thomas Vinterberg. Guion: Tobias Lindholm, Thomas Vinterberg. Fotografía: Sturla Brandth Grøvlen. Reparto: Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Magnus Millang, Lars Ranthe, Susse Wold, Maria Bonnevie, Diêm Camille G., Palm Gudmundsson, Dorte Højsted, Helene Reingaard Neumann, Martin Greis. Productora: Zentropa Productions y Topkapi Films.

Premios Oscar 2020: Nominada a la mejor dirección y a la mejor película internacional.

El cine ha tratado el alcoholismo desde múltiples perspectivas, unas con mensaje moral, otras sin complejos, casi aceptando este hecho. Días sin huella es la primera película que abordó el tema del alcoholismo con seriedad y rigor. Dirigida por el maestro Billy Wilder en 1945, la cinta resultó ser un retrato realista y sincero sobre el tema de la bebida, en el que ni se denigra excesivamente al adicto, ni se le convierte en un ser despreciable. Luego vinieron películas como Días de vino y rosas, Tallo de hierro, y la más conocida, Leaving Las Vegas, basada en la novela autobiográfica de John O’Brien, donde brilla el nihilismo. Hasta Baudelaire opinaba que la mejor manera de combatir el paso del tiempo era embriagarse…

Otra ronda plantea cómo cuatro profesores de instituto se embarcan en un experimento sociológico, en el que cada uno de ellos deberá mantener la tasa de alcohol en su cuerpo al mismo nivel, y durante su vida diaria, intentando demostrar de esa manera que pueden mejorar en todos los aspectos de su vida. El título original en danés, Drukse, se utiliza para designar el acto de beber, pero de forma excesiva.

Este film analiza temas tan delicados como la soledad, la desmotivación o el hecho de hacer lo que apetezca. O, cuando se está harto, dejar atrás tanto las responsabilidades como lo políticamente correcto. Todo ello con muchísima elegancia y completa realidad.

Las interpretaciones son espléndidas: contentos, enfadados, bailando, o con ese “puntillo” de embriaguez, hasta llegar al desfase, y siempre con el mismo rigor. Especial mención a Mads Mikkelsen, (Hannibal), que pese a estar encasillado en papeles de malo, aquí se reinventa como un bonachón padre de familia. Hermosa fotografía de claroscuros, como metáfora del efecto del alcohol en las vidas de sus protagonistas, que conduce de la euforia al desastre, de la carcajada al llanto.

Thomas Vinterberg no intenta educar. Casi consigue frivolizar, pero soterradamente, eso sí, mediante el mensaje de cómo se normaliza y se tolera el consumo de alcohol en nuestra sociedad. Y se centra en la amistad, en la crisis de la edad mediana, cuando muchos objetivos vitales se han cumplido y no se sabe qué ruta tomar a partir de allí. Vinterberg se coloca a medio camino entre el cine de autor y el cine comercial.

Otra ronda es como saborear un buen vino, que va tomando forma en nuestro paladar, para terminar en un final apoteósico.

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