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“Apoyamos las energías renovables de una forma ordenada y sostenible, sin generar afecciones negativas e irreversibles en el territorio”

La Val Ancha se vería afectada por la instalación de grandes parques fotovoltaicos. EL PIRINEO ARAGONÉS

El camino de la Transición Energética hacia las energías renovables, siempre debe ser SOSTENIBLE, garantizando la conservación de la biodiversidad, el paisaje y el modo de vida de los habitantes del territorio. El incentivo de las administraciones locales y autonómicas para la implantación del autoconsumo, debe de ser uno de los principales caminos a seguir.

Dentro de nuestro compromiso de luchar contra el cambio climático, apoyamos el impacto positivo de las energías renovables de una forma ordenada y sostenible, sin generar afecciones negativas e irreversibles en el territorio.

Ante el ataque a nuestros valles por parte de empresas, que tratan de especular en nuestro territorio con la instalación de grandes parques solares, los vecinos de estas dos comarcas sienten amenazado el modo de vida que ha perdurado durante generaciones, y que ha logrado modelar el paisaje que hoy podemos contemplar y disfrutar.

La normativa comunitaria, estatal y autonómica regulan la protección del paisaje como elemento fundamental dentro de la política medioambiental. La protección de un paisaje busca conservar los valores que lo caracterizan, y preservar la interacción entre la naturaleza y la cultura de la zona. La administración está obligada a garantizar, ayudar y procurar el mantenimiento de las actividades tradicionales que contribuyan al mantenimiento de sus valores y recursos naturales.

Las mega instalaciones solares que se están proyectando en las comarcas del Alto Gállego y la Jacetania, ocuparían una superficie de casi 600 hectáreas de cultivo, superficie similar a 840 campos de fútbol. Esta instalación se convertiría en la segunda superficie de placas fotovoltaicas más grande de Aragón, y entre las cinco más grandes de España. Dichas instalaciones solares se concentrarían en un radio de menos de 10 km. A esto hay que sumar el impacto de las correspondientes líneas de alta tensión para evacuar la electricidad hasta las localidades de Biescas y Sabiñánigo. Paralelamente, también se han iniciado trámites en otras localidades de estas mismas comarcas, que amenazan con implantar otros proyectos similares.

Estas actuaciones carecen de valor añadido para el territorio, dado que no generan riqueza, ni puestos de trabajo que logren asentar población en la zona, tan necesitada de habitantes, y a su vez, tan frágiles económica y ambientalmente.

Numerosos colectivos y grupos de expertos de España y Aragón, están solicitando a las administraciones la regulación y ordenación, que logre proteger a los habitantes del medio rural de estos macroproyectos. Dichas amenazas han aterrizado de la mano de grandes fondos de inversión, que, con agresivas maniobras, presionan para hacerse con el control de grandes superficies de tierra en un tiempo récord, provocando el enfrentamiento de los habitantes, y el desconcierto de las administraciones competentes.

El modelo energético que amenaza la parte baja de estos valles, inundaría con paneles solares fotovoltaicos, estructuras metálicas, y líneas de alta tensión, las zonas más fértiles de cultivo. Este hecho generaría un efecto devastador en el sector primario, poniendo en peligro la continuidad de grupos básicos como cooperativas agrarias, ADS ganaderas… y como consecuencia, el resto de agricultores y ganaderos de las comarcas quedarían gravemente afectados, poniendo en cuestión la continuidad de sus explotaciones.

El sector turístico de ambas comarcas estaría gravemente amenazado. La magnífica “carta de presentación” a las puertas del Pirineo que hoy en día tenemos, se convertiría en paisaje lleno de paneles fotovoltaicos, lejos de la imagen que todos queremos para estos valles. El esfuerzo y las inversiones de los sectores agroganadero y turístico, así como del Gobierno de Aragón, han generado el mejor destino turístico de montaña, que no debe degradarse por la invasión de macroproyectos incompatibles con estas actividades.

Estos pequeños pueblos de montaña de la España vacía, verían hipotecado su futuro, perdiendo capacidad de atracción a nuevas familias que buscan un futuro mejor para sus hijos, lejos de los grandes núcleos de población.

Por todo lo anteriormente manifestado, solicitamos a los Ayuntamientos de Jaca y Sabiñánigo que regulen este tipo de explotaciones, para proteger nuestras comarcas de las amenazas a nuestra economía, paisaje y rica biodiversidad.

Proponemos, que se establezca un perímetro de varios kilómetros para la protección de las poblaciones, en el que no se permita la instalación de grandes parques solares.

Que se establezcan distancias de exclusión de varios kilómetros entre los mismos, que garanticen la preservación del paisaje y minimicen el impacto sobre pueblos y el territorio.

Queremos seguir viviendo aquí, mantener la vida de nuestros pueblos y asegurar que nuestros hijos también tengan la oportunidad de poderlo hacer.

Firmado: PLATAFORMA EN DEFENSA DEL ALTO GÁLLEGO Y LA JACETANIA ANTE LA AMENAZA DE GRANDES PARQUES FOTOVOLTAICOS
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