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Duración: 97 min. País: Irlanda. Dirección: Phyllida Lloyd. Guion: Malcolm Campbell, Clare Dunne. Música: Natalie Holt. Fotografía: Tom Comerford. Reparto: Clare Dunne, Harriet Walter, Conleth Hill, Cathy Belton, Ericka Roe, Rebecca O’Mara, Sean Duggan, Charlene Gleeson, Chelsea Gill, Lucy Parker Byrne, Ally Ni Chiarain, Eimea Morrissey, Liz Fitzgibbon, Molly McCann, Ruby Rose O’Hara, Dmitry Vinokurov, Aaron Lockhart, Anita Petry. Productor: Element Pictures.

Sandra (Clare Dunne) es una joven madre que un día decide abandonar a su abusivo ex-marido y luchar contra el corrupto sistema inmobiliario. Su idea consiste en construir su propia casa, un hogar cálido, seguro y feliz donde puedan crecer sus dos pequeñas hijas. Para ello, contará con una serie de amigos dispuestos a apoyarla y ayudarla. En el proceso, además, no solo reconstruye su vida, sino que también se descubre a sí misma.

Sandra (Clare Dunne) es una joven madre que un día decide abandonar a su abusivo ex-marido y luchar contra el corrupto sistema inmobiliario

Comienza el film casi con una situación idílica, pero pronto se desata la tormenta, la violencia, el maltrato. Pero la historia no va a desarrollarse sobre estas bases, ni tan siquiera explota las posibilidades narrativas de las relaciones tóxicas. Va a brillar la esperanza, donde una mujer aprende a valorar la libertad y reconstruir su vida desde cero. Una metáfora de ese cambio, con la construcción de una casa, en un mundo en el que el capital prima sobre lo humano. La directora, Phyllida Lloyd, afronta el film desde un plano optimista, intentando no caer en el drama fácil ni en un realismo excesivo. Film cercano al tono y estética de los dramas de Ken Loach o Mike Leigh, pero con más intención de fábula, de ser un cuento moderno, incluyendo la crítica sobre el mercado inmobiliario. En muchas otras ocasiones hemos ensalzado la banda sonora como un punto a favor, como algo que se funde con la imagen, constituyendo incluso un personaje más, pero esta vez ciertos interludios musicales son innecesarios, o, al menos, no encontramos su sentido. Aunque quizás éste es el único aspecto no tan acertado del film. Por lo demás, un buen guion, con sólidas y rotundas actuaciones, entre las que destaca como protagonista Clare Dunne, que colabora también en la confección del  guion. Su interpretación es sincera, cercana, de las que traspasan la pantalla, y penetran en nuestra mente.

Alegato correcto sobre el empoderamiento de la mujer, en una sociedad eminentemente patriarcal, pero sin caer en los tópicos, convirtiéndose en un producto luminoso y esperanzador, en un canto que reivindica el espíritu de comunidad y solidaridad. Siempre hay un lugar para la esperanza. Y también proclama que el valor de la dignidad deber ser primordial.

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