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Duración: 91 min. País: Estados Unidos. Dirección: Derrick Borte. Guion: Carl Ellsworth. Música: David Buckley. Fotografía: Brendan Galvin. Reparto: Russell Crowe, Caren Pistorius, Jimmi Simpson, Gabriel Bateman, Anne Leighton, Lucy Faust, Devyn A. Tyler, Michael Papajohn, Austin P. McKenzie, Stephen Louis Grush, Sylvia Grace Crim, Vivian Fleming-Alvarez, Jenanne Alexander, Gretchen Koerner, Samantha Beaulieu, Juliene Joyner, Donna Duplantier, Tim Bell. Productora: Solstice Studios y Burek Films.

En medio de un tremendo atasco, una mujer, mientras conduce, toca el claxon de su coche en el momento equivocado, y al hombre equivocado.  Madre de familia, agobiada por las deudas, los niños y el exmarido, no está teniendo precisamente el mejor día de su vida. Para colmo, tras una absurda disputa en un semáforo, se gana a un loco como enemigo mortal. Estamos ante un film que mezcla o combina dos conocidos títulos: Un día de furia de J. Schumacher, y El diablo sobre ruedas de S. Spielberg. El director, Derrick Borte, debe de ser un gran fan de estas películas, porque ha conseguido que su film posea la esencia de ambas. Se agradece que la película carezca de tibieza, que vaya directamente al grano, con cierto grado de crueldad, y en momentos puntuales, sangrienta y despiadada. Puede parecer previsible, pero no lo es. Además, nos acerca a un hecho bastante cotidiano: poder empatizar con la irascibilidad y la crispación, que se vive, especialmente, en grandes ciudades, en las que se suele sufrir y padecer, como una mal crónico, de constante estrés. Y por eso, Derrick Borte desea referir mucho más, elevar la tensión, agobiar al espectador, y que el metraje corra rápido y sin pausa. Menos mal que aparece Russell Crowe en el reparto, con cambio de imagen muy alejada de su oscarizado Gladiator, mostrándose como un actor muy por encima de la media.  Aunque su papel parezca poco exigente, origina y conlleva tintes de thriller psicológico, más por su aportación que por el guion. Ya que éste hace aguas en algunos momentos. Pero con los ojos inyectados en sangre, perturbado y desquiciado como un auténtico villano, logra salvar el film.  En el otro extremo del reparto, Caren Pistorius muestra la tensión diaria, el no llegar a nada, no amanecer en un buen día. Reflejando todo ello con mucha exactitud, incluso la crispación posterior. Muy brillante y segura en su papel.

Una película casi al estilo de las series B, sin complejos y dotada de ritmo enérgico. Derrick Borte, incluye giros y situaciones inverosímiles, desprovistas de toda credibilidad, para dejar patente el estilo pulp, y llevar a sus últimas consecuencias el juego del gato y el ratón, obteniendo un producto muy entretenido, sin más aspiraciones.

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