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Se trata de una finca destinada a la producción de variedades autóctonas para la elaboración de sidra artesanal

Estado que presenta uno de los árboles que ha sido objeto de los actos vandálicos

Un acto vandálico provocó graves destrozos en una plantación de manzanos en una finca de Artosilla, en La Guarguera, dedicada a la recuperación de antiguas variedades autóctonas y de altura de este frutal.

Los destrozos han afectado a cerca de 40 árboles, que presentan evidentes signos de violencia, con cortes producidos con una navaja o cuchillo y golpes que han partido los troncos. Los hechos, que se comunicaron el pasado 27 de diciembre, ya están en conocimiento de la Guardia Civil, que ha abierto una investigación para tratar de localizar al autor o autores de los daños.

“No es la primera vez que nos encontramos destrozos en la plantación”, relata Chulio Romero, uno de los propietarios; aunque en otras ocasiones eran provocados por jabalíes o corzos. Esa es la razón por la que no hace mucho tiempo decidieron instalar vallas protectoras que impidieran el paso a la fauna silvestre.

Plantación afectada por los destrozos

Los daños actuales “es imposible” que hayan sido provocados por “animales salvajes”, asegura. Responden a una actuación intencionada, porque los cortes realizados en algunas de las plantas jóvenes son limpios, mientras que otros ejemplares más adultos han sido tronchados a patadas. “Está claro que es un acto vandálico”, indica Romero, que no llega a entender las razones de esta acción.

De los 250 árboles que hay en la explotación regentada por Romero y María Jesús Sánchez, han quedado afectados 37 ejemplares, de los que 14 se dan por perdidos.

Sidra A Finestra

El proyecto de recuperación de manzanos y elaboración de sidra artesanal en Artosilla, denominado Sidra A Finestra, comenzó hace siete años, si bien la finca empezó a repoblarse hace cuatro. La plantación está supervisada por el Centro de Investigación y Tecnología Alimentaria de Aragón (CITA), que también asesora a los agricultores que están desarrollando proyectos similares en el término de Jaca (plantas aromáticas en Bernués y frutales en Ara). En este caso, se trata de preservar un germoplasma que “es único en el mundo”, apunta Romero. Son variedades que no tienen salida en el mercado y que de no recuperarse están condenadas a desaparecer, cuando sus propiedades organolépticas superan con creces los estándares, recuerda el productor, que señala que, en este caso, es también una apuesta personal por “la biodiversidad y la soberanía alimentaria” en un entorno despoblado como La Guarguera.

La plantación la componen más de 50 variedades distintas de manzano: antiguas, autóctonas y de altura. Se trata de un cultivo ecológico a más de 1.000 m de altitud, condiciones que son la base para la elaboración de una sidra pirenaica que sigue los métodos artesanales que eran tradicionales en esta tierra.

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