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Actividad de los alumnos en Ezcaray. CEIP MONTE OROEL

El curso comenzaba al inicio del pasado mes de septiembre con una incertidumbre que aún hoy perdura. La situación de crisis sanitaria a nivel mundial golpeaba fuerte a todos los sectores, y desgraciadamente a día de hoy lo sigue haciendo. Y aunque a unos más que a otros, la educación no iba a ser menos. Tras la complicada situación nacida el inolvidable pasado mes de marzo, y habiendo vivido un final de curso que jamás podríamos haber imaginado, el curso comenzaba de nuevo de manera presencial. La primavera no fue ni mucho menos primavera, y al verano le faltó bastante para asemejarse al concepto de verano que tenemos en nuestras cabezas. Ahora sí que podemos decir de manera literal que nos faltan una primavera y un verano. Sin embargo, a pesar de eso, la vida sigue. Y parte muy importante de esa vida se fragua desde septiembre, y como siempre, en los centros educativos. Lugares, como decía al principio, llenos de incertidumbres e inseguridades, aunque con Planes de Contingencia y Planes de Refuerzo elaborados gracias al esfuerzo de los/as docentes y al gran trabajo realizado por cada uno de los Equipos Directivos, para quienes el amargo calendario de final de curso se juntó de manera irremediable con el del inicio del presente. Parece que lo de qué bien viven los maestros y cuántas vacaciones tienen ha perdido un poco de fuerza este año. Y digo un poco porque aún había alguno en septiembre que se pensaba que llevábamos seis meses de vacaciones.

Pues bien, sea como fuere, en septiembre volvimos al aula con mucho respeto y porqué no decirlo, con algo de miedo. Y es que el miedo del ser humano es libre y las comunidades educativas están formadas por muchas personas con situaciones y pensamientos diferentes y muy respetables. A todas ellas se les pidió entonces, con la que estaba cayendo, que trajesen a sus hijos/as a los colegios. Y podemos decir que la inmensa mayoría del alumnado volvió, confió en que los centros escolares eran sitios seguros y hoy, a finales de diciembre, evaluando un complicado primer trimestre, podemos corroborarlo. Tanto es así que en nuestro centro, el CEIP Monte Oroel, podemos decir con mucho orgullo que hemos vivido un trimestre lleno de buenos momentos. Las clases se han desarrollado con total, aunque nueva, normalidad. Habituarnos a las normas higiénicas y la distribución de espacios fueron dos de las principales líneas que marcaron el inicio. El alumnado y sus familiares demostraron una vez más su capacidad de adaptación a las circunstancias, por difíciles que sean, y nosotros/as, los/as docentes, teníamos que estar a la altura para responder adecuadamente a sus necesidades. Por eso, no hemos dudado ni un momento en tomar decisiones difíciles y que conllevan mucho trabajo, pero que creemos que benefician a nuestro alumnado en muchos aspectos.

En el CEIP Monte Oroel no hemos dejado pasar las oportunidades que se nos han presentado, y hemos continuado trabajando como siempre, o un poco más si cabe, con el único objetivo de hacer lo mejor para nuestro alumnado y para toda la Comunidad Educativa. El claustro ha decidido continuar con un proyecto de formación muy ambicioso que dirige claramente la transición educativa que hemos decidido abordar en el centro, gracias a la que se está caminando hacia una  línea metodológica unificada y acorde a los tiempos que corren. Y por eso, a pesar de las circunstancias y del miedo que hayamos podido tener, nuestro compromiso con el Proyecto Educativo del Centro ha sido una prioridad. Y esa es la razón principal por la que fuimos con el alumnado de 6ºEP la semana del 4 al 10 de octubre a Ezcaray, becados por el Ministerio de Educación, para disfrutar de un programa de inmersión lingüística en inglés. Una oportunidad única que veinticuatro alumnos y alumnas pudieron vivenciar. Y por eso, a pesar de tener que cantar y grabar un vídeo de presentación del centro a ritmo de rap y con mascarilla, decidimos presentarnos al concurso RetoTech de la Fundación Endesa, para el que hemos sido seleccionados y gracias al que nos han dotado de 10 kits de robótica y una impresora 3D. Material que nos permitirá realizar proyectos de calidad a través de los que fomentaremos y desarrollaremos en nuestro alumnado competencias acordes al futuro que les espera. Y por eso, a pesar de que no hemos podido celebrar el Festival de Navidad en el Palacio de Congresos como cada año por estas fechas, nos hemos adaptado a las circunstancias y hemos vuelto a hacer un festival on line (vía YouTube), tal y como hicimos al final del curso pasado. Porque es así como una profesión con vocación responde a las adversidades, trabajando juntos/as para ser más fuertes y cumpliendo objetivos ambiciosos que en un principio parecen imposibles por las circunstancias, pero que en realidad no lo son.

En definitiva, desde el CEIP Monte Oroel queremos hacer una evaluación muy positiva de este primer trimestre. Queremos agradecer públicamente a toda la Comunidad Educativa su savoir-faire y queremos desearles a todos/as una Feliz Navidad. Deseamos con mucha fuerza que el 2021 venga cargado de buenas noticias y seguiremos trabajando para que así sea. Pues como muy bien decía Charles Darwin, “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

Firmado: CEIP MONTE OROEL DE JACA
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