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ENTREVISTA | ALBA SORIANO MARTÍNEZ, RASTREADORA DEL CENTRO DE SALUD DE JACA

Alba Soriano Martínez, especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria, es la rastreadora del Centro de Salud de Jaca. Se incorporó a su puesto de trabajo en el mes de junio, tras resolverse la convocatoria realizada por el Gobierno de Aragón para reforzar las plantillas de las zonas sanitarias con personal específico de rastreo. En esta larga entrevista, realizada telefónicamente para respetar las medidas de seguridad que marcan los protocolos sanitarios, Soriano explica cómo es la labor diaria que hace el equipo de rastreadoras del centro sanitario jaqués y habla de la incidencia de la pandemia durante esta segunda ola de contagios. Tras las duras semanas de la segunda quincena del mes de octubre, la situación ha mejorado significativamente, aunque recomienda prudencia. “Igual que no sabemos por qué subieron los casos, queremos ver si esta bajada es real”, advierte.

Pregunta.- ¿Cómo se coordina la actividad en el Centro de Salud desde que se hace la prueba, se diagnostica el positivo y comienza el rastreo?

R.- La coordinación de la actividad se ha ido modificando en función de la evolución que ha tenido la pandemia. El protocolo no determina quién tiene que realizar cada función exactamente, por lo que cada profesional del centro de salud se dedica a una cosa. En el caso de Jaca, al principio prefería que los médicos fueran los que comunicaran los resultados [de las pruebas], pero cuando empezó a subir el volumen [de positivos] vimos que no era muy práctico. Ahora somos nosotras las que realizamos la primera llamada a un caso que da positivo, aunque a veces también es el médico el que se ha puesto en contacto un poco antes [con el paciente], para explicarle y decirle que vaya pensando en los contactos que ha tenido para cuando le llamemos las rastreadoras. También le informamos, independientemente que lo haya hecho el médico, en qué consiste el aislamiento y cómo pueden evolucionar los síntomas. Siempre lo explicamos todo.

P.- ¿Cuál es el tiempo medio desde que se confirma el positivo hasta que se empieza a rastrear a los contactos?

R.- En Jaca, normalmente siempre hemos ido al día. Si se hace una PCR el lunes, el resultado está el martes. Ese mismo día, a primera hora de la mañana, llamamos a todos los positivos y posteriormente a los contactos que han salido. Lo primero que se hace es llamar a todos los positivos; aunque es verdad que en las semanas de mayor incidencia hubo que dejar alguno para la tarde o el día siguiente.

P.- ¿Cómo se hace el rastreo? ¿Cuál es la metodología?

R.- Trabajamos con un programa que está conectado al Laboratorio de Microbiología de Huesca. A través de un mensaje, como si fuera un correo electrónico, se nos informa del nombre del paciente y que es positivo. A partir de ahí, accedemos a su historia clínica y nos ponemos en contacto con él. Disponemos también de otra plataforma del Salud, que compartimos con los hospitales, para hacer el rastreo de los contactos. En este caso, explicamos cuál es el criterio de contacto estrecho, nos van diciendo el nombre y apellidos [de las personas que entran en estos supuestos] y vamos identificando a cada uno de ellos en una tabla que trabaja con la base de datos del Salud. Si la persona es usuaria, no hay ningún problema, se registra. Es un sistema que está muy bien porque manda una notificación automática al centro de salud que le corresponde, es decir, igual que nos llega el mensaje con el positivo, a su centro de salud le llega un aviso. Posiblemente aquí no se ve tanto la utilidad [de este sistema] porque normalmente los contactos de una persona están todos en Jaca, pero para una ciudad como Zaragoza está genial porque te permite contactar directamente con personas que viven en barrios diferentes.

Cumplimiento de las medidas. “Hasta la fecha no se nos ha dado el caso de tener que llamar a la policía porque alguien nos dijera directamente que no iba a cumplir la cuarentena”

P.- ¿Los pacientes colaboran? ¿Cumplen con los protocolos?

R.- Una vez que les hemos llamado, sí. La sensación suele ser buena y nadie nos pone ningún problema. Claro está que hay personas con más dificultades o desventajas [laborales y económicas] para hacer la cuarentena, como los autónomos, que te lo dicen; pero hasta la fecha no se nos ha dado el caso de tener que llamar a la policía porque alguien nos dijera directamente que no iba a cumplir la cuarentena, hayan sido positivos o contactos. La verdad es que en Jaca no hemos tenido ningún problema de este tipo.

P.- La mayor dificultad estará en reconstruir la cadena de contactos. ¿Esta labor se hace de manera natural o requiere de estrategias para obtener aquella información que puede ser útil?

R.- Trabajamos siguiendo el protocolo [establecido], si bien hay que puntualizar que el protocolo, al fin y al cabo, es un documento con unas pautas y la vida real es otra cosa. Dicho esto, el protocolo es muy claro, y solo, si alguna vez consideras que hay una situación que puede estar en el límite, eres tú la que tienes que tomar la decisión. [El rastreo se hace] cuando hay personas que han estado en contacto con un positivo 48 horas antes [de haberse confirmado el resultado] sin mascarilla, a menos de 2 m de distancia y durante más de 15 minutos. Es un protocolo que, en general, no deja margen a que haya muchas dudas. Cuando surge alguna dificultad nos dirigimos al servicio de apoyo que tiene Salud Pública y que enseguida nos aclara cualquier cuestión.

P.- ¿Cuál es la media de contactos por caso positivo? ¿A menudo se extienden más allá de la familia?

R.- No sé las estadísticas, pero me gustaría conocerlas. Sí que veo estos días que los positivos que hay –que son contactos de otros positivos, es decir de alguien que ya teníamos localizado– suelen tener solo a sus convivientes, unas tres o cuatro personas. Hace tres o cuatro semanas, cuando la situación estaba mal y no había tanta concienciación [por parte de los ciudadanos], nos encontramos con muchos casos que tenían como contactos a sus convivientes, que solían ser unos cuatro, a algún compañero del trabajo y a amigos con los que había compartido alguna cena, por lo que el número podía llegar hasta diez, que es una barbaridad.

Colegios. “Nos da la sensación de que las medidas que se han adoptado están siendo muy seguras. En este sentido, está siendo mucho mejor de lo que se había anticipado”

P.- ¿A partir de cuántos contactos es complicado seguir el rastreo?

R.- Nosotras no buscamos el origen, en realidad no seguimos el hilo. Una persona puede presentar síntomas entre tres y cinco días después de estar en contacto [con un positivo]. ¿Y qué es lo que pasa? Que según el protocolo tienes que seguir los contactos de las personas con las que ha estado dos días antes, por lo que desde el rastreo no llegamos al origen [del contagio].

P.- ¿Y hasta dónde se llega entonces con el rastreo? ¿Hay unos límites?

R.- Aplicando el protocolo nos estamos quedando a un día de lo que podría ser el origen de los contactos, por eso, a veces se nos puede dar el caso, por ejemplo, de una persona que no ha estado con nadie en esas últimas 48 horas, pero que sí ha tenido una cena familiar un día antes. Entonces sí que merece la pena estudiar lo que ha podido pasar en esa cena.

P.- Es decir, por la experiencia acumulada tienen la capacidad de decidir hasta dónde llega el rastreo.

R.- Salvo situaciones muy claras, como la que he comentado, lo normal es que no se sepa dónde ha podido surgir el contagio, a no ser una persona que ya tengas localizada. Como es todo muy ambiguo y las rutinas de la gente no suelen cambiar, ya que van de casa al trabajo y están con sus convivientes, no es lo normal adelantar el día de comienzo del rastreo; lo habitual es seguir los protocolos de manera estricta, a partir de las 48 horas, salvo aquellas situaciones concretas que te hagan pensar que puede ser importante comenzar un día antes.

P.- ¿Cuántos casos ha podido llevar una rastreadora en un mismo día durante los momentos álgidos de la pandemia?

R.- En una guardia de Sector, los fines de semana, que son de nueve a tres, hemos podido llevar más de 30 casos cada una, sin parar, uno tras otro. Esto en un día de mucha actividad, y porque son guardias de Sector y hay un volumen muy grande. En el caso de Jaca, al hacer a la vez casos y contactos, es más difícil [dar cifras] porque el número de contactos de cada positivo es muy variable, aunque al final creo que habrá sido parecido, en torno a los 30 casos diarios cada una.

P.- ¿Los pacientes son cumplidores con las normas que son de obligado cumplimiento: confinarse si están pendientes del resultado de la prueba y el cumplimiento de la cuarentena?

R.- En general, no hemos tenido problemas. Lo que nos pasa con más frecuencia es que entre los propios convivientes, cuando el miembro de una familia ha tenido contacto con un positivo pero el resto no, hay que explicar que es muy aconsejable – porque al final no sabemos cómo va a responder al virus cada individuo, tenga la edad que tenga– que esa persona se aísle de sus convivientes por raro que parezca y aunque esté asintomático, hasta que por lo menos sepa el resultado. Este sería el caso más frecuente de incumplimiento estricto de la cuarentena, el de la persona que está en su propia casa junto a sus convivientes, sobre todo si se encuentra asintomático. En el resto de casos, no nos ha pasado que hayamos llamado a una persona y oír que está en la calle o en el bar.

Incremento de casos en el puente del Pilar. “No hemos llegado a saber muy bien a qué pudo deberse, porque el repunte de casos lo empezamos a detectar antes del puente y no puede asociarse a ese periodo”

P.- ¿Se hace seguimiento de ese cumplimiento?

R.- Hacemos un seguimiento pasivo. Llamamos a los contactos para para ver su evolución clínica e interesarnos por su estado. Por teléfono no es fácil detectar el entorno en el que se encuentran, pero al no oír ruidos, lo normal es pensar que están en casa. Si detectáramos algo muy evidente, se lo diríamos a la propia persona y, si hiciera falta, lo pondríamos en conocimiento de la policía.

P.- ¿Hay protocolos específicos para grandes grupos de convivientes que viven en espacios reducidos, en condiciones de habitabilidad precaria y donde es difícil cumplir las normas?

R.- El protocolo no especifica cómo actuar en el caso de que se den circunstancias precarias de habitabilidad, pero cuando hay un positivo en un núcleo familiar con personas dependientes, tanto mayores como niños muy pequeños o bebés, y es imposible el aislamiento, sí que está contemplado que la cuarentena sea de veinte días en vez de diez [para los que conviven con la persona afectada], diez por convivir con un caso positivo y otros diez que se cuentan partir del día en que empieza su periodo como contacto estrecho.

Residencias

P.- ¿Cuál es la situación de las residencias después de los brotes que se han detectado?

R.- Ha habido unos brotes importantes, en cuanto al número de positivos, aunque este es un tema que lo lleva directamente Salud Pública y no sabría decir cuántos casos se han producido. Nosotras realizamos rastreo puro, mientras que los compañeros del centro se encargan del control y seguimiento diario de la evolución clínica de los residentes.

P.- ¿Cómo se hace el rastreo en estos centros?

R.- En los centros sociosanitarios, como las residencias de ancianos, cuando sale un positivo se considera brote, porque se entiende que es una unidad hermética [un mismo grupo de convivencia]. Cuando se detecta un brote, se notifica a Salud Pública y se suele pedir un cribado masivo de todos los residentes; un cribado que a veces se hace por plantas y otras veces, cuando se considera que ha habido una circulación de trabajadores por todas las platas o todos los sectores de la residencia, se hace a todo el personal y residentes. Nosotros colaboramos en el cribado, gestionando los volantes, o podemos hacer algunas PCR, si hace falta, pero por lo general es Salud Pública la que se encarga de los listados y de la realización de las pruebas por parte de un equipo específico que se desplaza desde Huesca. La compañera que se dedica a las residencias es importante porque es la que lleva todo el tema de los volantes y es la persona que les ayuda con los listados, es decir, lo que es el trabajo se hace entre los dos [Centro de Salud y Salud Pública], pero la coordinación y las órdenes las da Salud Pública. Luego está la labor de los médicos, que hacen el seguimiento clínico [de los residentes y trabajadores] como si fueran un paciente más.

P.- Se supone que es importante para la labor de rastreo conocer lo antes posible cuál es el origen del contagio en este tipo de centros.

R.- Sí, es importante, pero en las residencias no se hace rastreo porque si una persona da positivo se realizan pruebas a todos los trabajadores y residentes que están en un mismo sector, ya que se considera que forman parte de una misma unidad. Hay que intervenir rápidamente porque cuando hay un positivo es muy probable que haya más.

Centros educativos

P.- En el caso de los centros educativos, ¿cómo está funcionando el protocolo y la coordinación con los equipos directivos?

R.- Es parecido a las residencias. Los casos hay que notificarlos a un equipo de Salud Pública, que es el que se encarga de valorar si la clase se considera como un grupo de riesgo o un contacto estrecho cuando hay un positivo; y nosotros nos ocupamos de hacer el seguimiento de los contactos fuera del ámbito escolar (padres, hermanos y amigos con los que han podido quedar y que no son de su misma clase).

P.- ¿Se están dando muchos casos en colegios e institutos o son los esperados para la incidencia que la pandemia está teniendo en la Zona de Salud de Jaca?

R.- En general, esperábamos que iba a ser peor de lo que ha sido. Al estar muchas personas conviviendo en un mismo espacio cerrado, pensábamos que en las familias habría muchos más positivos, y al final, en estas pasadas semanas en las que hemos estado peor [por la incidencia de la pandemia], hemos visto que los positivos no estaban asociados necesariamente a familias con niños en edad escolar. Nos da la sensación de que las medidas que se han adoptado están siendo muy seguras. En este sentido, está siendo mucho mejor de lo que se había anticipado. Se han dado casos sueltos en colegios e institutos, pero no se ha producido ningún brote importante, afortunadamente.

P.- ¿En los clubs deportivos el protocolo es similar al de los centros educativos?

R.- Los clubs deportivos se tratan de forma parecida, como si fueran una misma unidad. Al ser grupos de menos personas, somos nosotros los que nos hacemos cargo [del seguimiento], aunque también lo notificamos a Salud Pública para que quede constancia, por si se tiene que adoptar alguna medida complementaria.

Pueblos

P.- La Zona de Salud de Jaca abarca varios municipios, ¿cómo está siendo el reparto de casos? Aunque el mayor número se concentre en Jaca, ¿hay incidencia en otras poblaciones?

R.- Este verano hubo algún repunte en la zona de Villanúa, pero últimamente la gran mayoría de los casos se están concentrando en Jaca, es decir, ninguno de los consultorios, a día de hoy [por el lunes] está atendiendo a pacientes [de covid].

P.- ¿En estos casos el seguimiento es el mismo?

R.- Todo el seguimiento se hace desde Jaca. Las personas vienen a hacerse las pruebas al Centro de Salud y el seguimiento también se hace desde aquí, pero telefónicamente.

Criterios de rastreo y perfiles

P.- ¿Los criterios de rastreo son los mismos para todos los centros aragoneses?

R.- Los criterios son iguales –están publicados en el BOA [Boletín Oficial de Aragón]–, aunque ha habido muchas actualizaciones desde los primeros protocolos hasta ahora. De hecho, la última modificación es de octubre. Es un protocolo similar al nacional.

P.- ¿Y qué pasa con los positivos que se detectan en personas que están de paso, fin de semana o vacaciones?

R.- Se les hace un desplazamiento temporal administrativo de un sistema de salud a otro, es decir, se les crea una ficha temporal en Aragón, y los casos se tramitan como los de cualquier otra persona. Sí que es verdad que, a veces, por temas de bajas laborales y problemas administrativos, animamos a que hagan estos trámites de forma telemática a través de sus médicos y sus respectivas comunidades autónomas; pero lo que es la realización de la PCR y el seguimiento se hace como si fueran un ciudadano más de Jaca, porque se les hace el desplazamiento temporal y pasan a ser un usuario más del centro.

Jaca, epicentro de la incidencia. “A fecha de hoy, la mayor parte de los positivos son de personas de Jaca; aunque sí que es verdad que en julio y agosto nos encontramos bastantes casos del País Vasco y de Madrid, especialmente, y también alguno de Cataluña”

P.- ¿Ha habido muchos casos importados del exterior?

R.- A fecha de hoy, la mayor parte de los positivos son de personas de Jaca; aunque sí que es verdad que en julio y agosto nos encontramos bastantes casos del País Vasco y de Madrid, especialmente, y también alguno de Cataluña.

P.- ¿Qué pasó en el puente del Pilar?

R.- No hemos llegado a saber muy bien a qué pudo deberse, porque el repunte de casos lo empezamos a detectar antes del puente y no puede asociarse a ese periodo. Sí que es cierto que mucha población universitaria vino a Jaca, a casa de sus padres, y algunos de los casos que tuvimos podrían vincularse a ese contacto; pero, en general, no podemos asociarlo a ello, porque había perfiles muy variados, desde positivos en familias sin hijos, a parejas jóvenes de 30 años. Y ese fue el problema, que no llegamos a saber a qué se debió ese aumento. También es verdad que, al ser una enfermedad contagiosa, cuantos más casos positivos hay, más contagios se producen, si la ciudadanía no toma medidas entre sus contactos. La verdad es que no vimos nada importante que ocurriera en ese puente, ni reuniones grandes, ni fiestas. Fue algo que sorprendió mucho, incluso nos preguntaron desde Salud Pública, pero, personalmente, no aprecié nada que pudiera llamar la atención, no había un perfil que se repitiera, ni se había producido un evento importante.

P.- ¿Por lo que dice no hay un perfil que se pueda considerar dominante entre las personas contagiadas?

R.- No hay un perfil repetitivo. En Jaca, no hay población universitaria, por lo que en jóvenes de esa edad no es lo más frecuente, pero sí que tenemos a adultos, personas de edad avanzada, treintañeros y a algún chaval de colegio o instituto. En general, los perfiles son muy variados.

P.- ¿Sigue habiendo transmisión comunitaria?

R.- Desde finales de la semana pasada, tenemos la sensación de que ya no hay transmisión comunitaria porque los casos positivos que están saliendo estos días, afortunadamente, son contactos de positivos, es decir, estamos siguiendo el hilo de los contagios. Por supuesto que no podemos generalizar porque cada día seguimos teniendo casos en los que el paciente no sabe dónde ha podido contagiarse, pero la gran mayoría de ellos son contactos de positivo y los tenemos en casa controlados.

P.- ¿Y el número de casos asintomáticos se corresponde con la media de la comunidad autónoma?

R.- En nuestra zona de salud, me da la sensación de que la mayoría de la gente que viene tiene síntomas, por leves que sean; pero luego, en los datos de asintomáticos que se publican en el boletín del Portal de Transparencia, aparece que casi el 50 por ciento aproximadamente son asintomáticos. A mí es algo que me llama la atención, porque la sensación no es que sean la mitad. Por lo que observo diariamente, la persona que viene al centro tiene al menos un leve catarro, un poquito de tos o un ligero dolor de cabeza. Otra cosa es que no hayan dado importancia a estos síntomas y que no nos lo hayan consultado por ese motivo; pero a mí me da la sensación de que no hay muchos asintomáticos totales, y que no son la mitad. Pero claro, al final, seguro que la estadística será más fiable que la sensación.

P.- ¿Cuál es la situación actual de la pandemia en la Zona de Salud de Jaca y qué previsión se maneja?

R.- Vamos a ser prudentes, porque la situación que hemos pasado, aunque la veíamos venir, no pensábamos que iba a dispararse tanto. Ahora que vamos a mejor, he preguntado a la coordinadora si íbamos a volver a la normalidad, pero me ha dicho que, al ser la primera semana que está siendo más tranquila, y que vamos bien, prefiere esperar a ver cómo evoluciona [la incidencia]. Igual que no sabemos por qué subieron los casos, queremos ver si esta bajada es real. Parece que sí, pero hay que ser prudentes.

Residencias. “Hay que intervenir rápidamente porque cuando hay un positivo es muy probable que haya más”

P.- ¿Se extraña de que no hubiera un confinamiento perimetral de Jaca cuando la incidencia de casos en 14 días ha llegado a superar los 3.000 por 100.000 habitantes?

R.- En el equipo de seguimiento de la crisis, en el que participan el alcalde y las autoridades locales, y en el que también estamos nosotros como Centro de Salud, nunca se barajó esa posibilidad. Fue al contrario, se aclaró que [cualquier planteamiento de ese tipo] no era oficial y que de momento no se consideraba una medida eficaz, porque al final Jaca es un municipio pequeño y tampoco suponía un riesgo para poblaciones colindantes al no producirse muchos desplazamientos. La verdad es que se descartó porque desde Salud Pública consideraron que no iba a solucionar nada y que no iba a suponer ningún problema.

P.- ¿Son suficientes las últimas medidas restrictivas decretadas por el Gobierno de Aragón, el llamado nivel 3 agravado?

R.- Aquí voy a dar más mi punto de vista personal. Pienso que alguna medida es un poco injusta porque se están cerrando centros donde podían garantizarse perfectamente las medidas, teniendo en cuanta que la transmisión es respiratoria, y en cambio se han dejado abiertos otros centros, como los de hostelería y restauración, en los que [los clientes] pueden quitarse la mascarilla y seguir quedando con personas que no son convivientes. Hay algunas medidas que me chirrían y con las que no estoy muy de acuerdo, por el perjuicio que están teniendo algunos servicios que creo que de verdad garantizaban las medidas de seguridad y que en el seguimiento de positivos no nos estaba suponiendo para nada un foco de infección.

P.- ¿A qué servicios se refiere concretamente?

R.- Estoy pensando un poco en algunos centros deportivos, por ejemplo, donde se garantizaba que los grupos fueran de hasta seis personas, que fuera un espacio amplio, uso obligatorio de mascarilla, higiene de manos, ventilación permanente… Me choca un poco que la actividad en los centros deportivos se haya prohibido, mientras que en un bar, en el que de momento es legal quitarte la mascarilla y estar con personas que no son convivientes, se mantenga abierto hasta las ocho de la tarde, ahora que se ha demostrado que la transmisión es respiratoria.

P.- ¿Cree que hemos aprendido a convivir con el virus?

R.- Creo que no. Hablando con familia y amigos, veo que psicológicamente no lo llevamos muy bien, al ver que se están restringiendo otra vez nuestros derechos como ciudadanos y que económicamente hay muchas personas perjudicadas. Personalmente no estoy muy animada, por todo lo que supone el no poder relacionarte socialmente con otras personas y estar todo el rato auto limitándote.

P.- Se requiere de un gran esfuerzo personal, y además de forma continuada…

R.- Es verdad que estamos todos agotados y por eso me parece que las medidas son muy difíciles de cumplir, porque hay personas que están ya muy cansadas y otras que económicamente lo están pasando mal.

P.- Se observan dos perfiles, las personas que están cansadas de las restricciones, por no poder tener vida social, y otras que, al contrario, están con miedo y no quieren reunirse con nadie ni que lo hagan las personas que conviven con ellas.

R.- Eso no lo detectamos, pero cuando llamamos a las personas sí que vemos que a veces están bastante asustadas porque, a su criterio, habían mantenido unas medidas muy estrictas y se quedan muy decepcionadas cuando se contagian. Las personas, una vez que ya lo han cogido o han sido contacto estrecho, se resignan y ahí ya ven una causa justificada y una razón de peso para cumplir las medidas restrictivas. Pienso que es más duro el día a día de cualquier persona normal que tiene que limitar sus contactos en gran medida.

P.- ¿Tan fácil es el contagio?

R.- La primera reacción es de sorpresa; pero normalmente es una sensación, porque nunca piensas que las personas con las que convives te van a traer algo malo, y eso provoca una falsa seguridad. Si cada conviviente tiene su vida, un trabajo, niños de por medio, al final a veces llega [el contagio]. A nada que tengas un contacto que haga una vida un poco más extensa, ya tienes un riesgo añadido, no es solo tu contacto, es tu contacto más los suyos. Creo que pocos contagios salen de la nada o de los supermercados (risas).

Fotografías: Enfermeras del Centro de Salud de Jaca realizando pruebas de test rápidos. MIGUEL ARA

“Había tanta carga de estrés, que llegábamos a un punto en el que ya no podíamos más”

Dacil Morales, Alba Soriano, Susana Lacasa e Ines Maynard componen el equipo de rastreadoras del Centro de Salud de Jaca. CENTRO SALUD JACA

P.- ¿Cuándo se crea el equipo de rastreo de la Zona de Salud de Jaca?

R.- En mi caso, me incorporé en junio, cuando se resolvió la convocatoria oficial y me contrataron como enfermera de rastreo. Hasta entonces, desde marzo, no sé si se hacían estudios de contactos, porque no se realizaban tantas PCR como ahora. Oficialmente, el Gobierno de Aragón sacó la convocatoria en junio y ahí fue cuando se creó la plataforma de rastreo.

P.- ¿Quiénes lo integran y cuál es el perfil profesional de las rastreadoras?

R.- En junio se hizo un llamamiento único y se convocó a las enfermeras que teníamos la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria, pero se quedaron plazas sin cubrir, y los siguientes contratos se hicieron a través de la bolsa general de enfermero generalista, incorporándose aquellos que habían acabado la carrera, porque el resto estaban ya contratados en los hospitales. Ahora se están integrando también trabajadores sociales.

“Hubo un fin de semana, que fue muy malo, muy crítico, en el que vinieron hasta compañeros médicos a rastrear para tratar de reducir el volumen de casos que teníamos pendientes”

P.- ¿Cuántas rastreadoras hay en la Zona de Salud de Jaca?

R.- Oficialmente, con contrato de rastreo solo estoy yo, pero como el número de casos va cambiando, hay dos personas más a las que les alargaron el contrato, primero hasta el 15 de octubre, y ahora hasta enero. Por la mañana estamos tres rastreadoras, pero como está bajando el número de casos, una de ellas realiza labores de apoyo al resto del personal de enfermería.

P.- ¿Ha sido necesario un periodo formativo previo? ¿En qué ha consistido?

R.- En realidad, no. Fue una cosa que criticamos en su día y que generó mucho debate, porque la convocatoria se hizo de forma muy rápida. Un jueves tuvimos que ordenar las vacantes que queríamos [pedir], para realizar el sorteo el lunes siguiente, y el miércoles ya nos incorporamos a nuestros puestos. En el Sector Huesca, cuando llevábamos ya unas semanas de rastreo, sí tuvimos una reunión; pero claro, ya habíamos aprendido. Fue un proceso de autoformación: nos mandaron los protocolos y una guía con imágenes de ordenador de lo que es la plataforma, por lo que al final fue una labor de autoaprendizaje.

P.- ¿Cómo se distribuyen el trabajo de rastreo actualmente?

R.- Hay una compañera, Susana Lacasa, que está encargada de las residencias, porque es una labor que requiere de mucho tiempo y tiene que haber una coordinación constante con Salud Pública de Huesca y con el propio Centro de Salud, tanto para realizar las PCR como para explicar las medidas de aislamiento y la distribución de los circuitos ‘limpios’ y ‘sucios’. Como la situación en las residencias Santa Orosia y Vitalia se ha complicado [en estas últimas semanas], esta compañera se está dedicando prácticamente al tema de las residencias, mientras que las otras dos nos ocupamos del rastreo general de la población de Jaca.

P.- ¿Ha sido necesario reforzar el sistema de rastreo durante estas semanas de incremento de casos positivos?

R.- Sí. Hay una compañera que habitualmente hace trabajo de Atención Continuada en Urgencias, que se incorporó algunas mañanas a las labores de rastreo.

“Hay que decir que los casos no vinieron por el puente del Pilar, sino que eran contagios que se habían producido unos días antes”

P.- ¿Qué días han sido los peores de esta segunda ola pandémica?

R.- La semana anterior al puente del Pilar empezaron a subir sutilmente los casos, y ese fin de semana, que estuve de guardia, ya se vio un fuerte incremento en Jaca y en el conjunto del Sector de Huesca. Las semanas del 12 y del 19 [de octubre] fueron las peores, porque la del 26 empezó a bajar [la incidencia] un poco. Hay que decir que los casos no vinieron por el puente del Pilar, sino que eran contagios que se habían producido unos días antes.

P.- ¿Ya ha pasado lo peor o todavía estamos en un momento complicado?

R.- En Atención Primaria estamos mucho mejor porque se están reduciendo los nuevos contagios y el trabajo de rastreo va también mejor; pero es verdad que en los hospitales están aumentando los ingresos y que la situación más crítica está ahora en estos centros.

P.- ¿Cómo es el trabajo bajo condiciones de presión?

R.- El problema del rastreo es que no es previsible. [Hasta la llegada de esta nueva ola] estábamos acostumbrados a tener cinco o seis positivos diarios y de repente un día salen 12, otro 20 y así durante varias jornadas seguidas. Fue un momento de estrés, pero que lo asumimos alargando la jornada de trabajo hasta que ya no podíamos más, aunque dejáramos positivos sin llamar o contactos sin seguir. Había tanta carga de estrés, que llegábamos a un punto en el que ya no podíamos más… Y al día siguiente, lo mismo. Además, las personas estaban cabreadas porque no entendían que les llamáramos dos días más tarde; pero es verdad que no nos daba para más. Hubo un momento el que hubo que liberar de sus funciones a otras compañeras del centro, para incorporarse a las labores de rastreo. Fueron días agobiantes y agotadores, porque estás todo el día hablando por teléfono y porque había que realizar el trabajo de manera rápida.

P.- También hubo que doblar turnos, trabajar fines de semana…

R.- Hubo un fin de semana [el del 24 y 25 de octubre], que fue muy malo, muy crítico, en el que vinieron hasta compañeros médicos a rastrear para tratar de reducir el volumen de casos que teníamos pendientes de llamar y no alargar los días de espera.

¿Se pidió refuerzo a Sanidad?

R.- Se pidió refuerzo en varias ocasiones, pero es verdad que la situación es complicada porque la bolsa de enfermería está vacía, la de medicina también, y ahora, aunque están llegando trabajadores sociales –no es el caso de Jaca, pero sí de otros centros–, es necesario trabajar de manera rápida y, como dicen otros compañeros, no es el mejor momento para tener una persona al lado y explicarle [cómo se hace el rastreo].

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