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Pepe Viyuela junto al equipo de la película Marcelino

El cine nos quitó a Marcelino; ahora, nos lo devuelve y lo hace en Jaca”

El actor, clown y humorista Pepe Viyuela (Logroño, 1963) se metió en la piel del payaso jaqués Marcelino Orbés y estuvo presente el pasado lunes en Jaca, junto a parte del equipo de Marcelino, el mejor payaso del mundo, con el objetivo de presentar la película ante las 300 personas que se dieron cita en el parque Sanlure. “Este proyecto ha dado muchas vueltas y ha sufrido varios contratiempos, sobre todo últimamente con el tema de la pandemia. Creo que ha sido una carambola, como si el propio Marcelino hubiera dicho ‘pues hasta que no se estrene en mi tierra, que no se pueda ver’”, aseguró el intérprete conocido a nivel nacional por la serie Aída de Telecinco y por convertirse en Filemón para la gran pantalla. Lo cierto es que el lanzamiento de la película estaba previsto en el Festival de Cine de Málaga. “Aquello se cayó y se hizo en junio en Huesca, pero sin público y no pudimos acudir porque estábamos confinados en Madrid. Ahora, en Jaca, por fin se reúnen todos los condicionantes apropiados para estrenar: un cine de verano y buen tiempo”, aseguró.

Pepe Viyuela se inició en el mundo del teatro y el clown a través de la realización de divertidas parodias con objetos y sin palabras. En base a su formación, le resultó “muy emocionante interpretar a Marcelino Orbés”, un personaje que destacó por sus habilidades gestuales y que “da mucho sentido a lo aprendido durante los últimos años acerca de todo lo que tiene que ver con los payasos”.

Gracias al director de la película, Germán Roda, y al autor del libro en el que se basa, Mariano García, el actor amplió sus estudios sobre el clown y concluyó que “en el fondo, los payasos siempre hacemos lo mismo, sobre todo los que nos dedicamos al humor visual”. “Tenemos una especie de matriz común o código genético a la hora de ofrecer ese humor tan universal”, aseguró.

Entre los años 1900 y 1914, Marcelino Orbés triunfó en lugares en los que de inicio no hablaba el idioma, como Francia, Gran Bretaña o EEUU. “Lo hablaría en su momento, pero no se valía del idioma, sino de algo mucho más universal”, comentó el intérprete riojano, cuya película trata de poner en valor este tipo de humor, que sufrió un retroceso tras la llegada del cine sonoro.

“Buscando conexiones con Marcelino, encontré muchas de lo que tiene que ver con el ADN de los payasos. Chaplin aprendió de él. Yo aprendí de Chaplin a través de sus películas y de este bagaje del cine mudo, que se va transmitiendo a través de generaciones. He descubierto muchas similitudes en lo que tiene que ver con el trabajo. Ahora bien, ni yo he tenido tanto éxito como él, ni por fortuna he sido tan desgraciado”, manifestó Pepe Viyuela, sobre el oscuro final del payaso jaqués.



Su primer contacto con la historia de Marcelino Orbés se produjo hace unos 15 años, al leer la reseña que publicó Mariano García en un periódico. “Recorté la página y la guardé, pero nunca pensé en que aquello se llegaría a convertir en una película y en que tendría la oportunidad de interpretar a Marcelino. Ha sido un regalo”, afirmó.

La conversión de Pepe Viyuela en el payaso Marcelino queda bien reflejada en el cartel de la película, con el que el intérprete se mostró “asombrado” y agregó que “es un gran trabajo de la persona que se dedicó a hacer el maquillaje”. En cuanto a su interpretación, bromeó al asegurar que “no hay muchos problemas, porque nadie va a poder comparar” ante la escasez de pruebas gráficas de la época.

“Con el tema del movimiento, hemos tenido que tirar de imaginación, porque a Marcelino no le hemos visto moverse nunca. Solo existe un primer plano suyo mirando a cámara y haciendo unos pequeños gestos, de modo que la composición del personaje nos la hemos imaginado”, aseguró.

“El Marcelino que se va a poder ver en la película es una especie de recreación. Me recuerda mucho al tema de las fantasmagorías que había en el principio del cine. Incluso, antes de que existiera, cuando se proyectaban unas sombras en un telón y la gente creía que lo que estaba viendo era real. En la pantalla, me gustaría no verme a mí, sino a Marcelino en Jaca otra vez, siglo y pico después de haberse marchado”, continuó Pepe Viyuela.

Hoy en día, Marcelino Orbés sería una estrella de Hollywood. “Es alguien que fue admirado por Charles Chaplin y Buster Keaton. Trabajó con Houdini y los mejores artistas del momento. Y no solo no le hacían sombra, sino que era él quien se la hacía a ellos. Actualmente, sería una estrella internacional”, apuntó el intérprete, para el que es digno de admirar “cómo era capaz de convocar a miles de personas diariamente en aquella época, en la que comenzaba el cine y por supuesto no había televisión, ni redes sociales”.

“Es increíble la energía que debía de tener este hombre para convocar a tanta gente, hacer que repitieran, que compraran abonos y palcos constantemente y que hasta se enamorara una princesa india de él y le enviara joyas”, declaró el actor, para el que Marcelino Orbés “seguramente era un tipo con un magnetismo y una capacidad de atracción que ahora serían difíciles de comparar”.

La oportunidad de estrenar Marcelino, el mejor payaso del mundo en Jaca vino a cerrar un círculo. “Tengo la sensación de que de alguna manera ésta es una noche mágica y de invocación, como si Marcelino estuviera aquí. El cine nos quitó a Marcelino. Al aparecer el cine y él no subirse a ese carro, acabó siendo olvidado y la historia le pasó una tremenda factura de olvido. Ahora, el cine nos lo devuelve y lo hace en Jaca. Es como una especie de náufrago que la marea nos devuelve. Creo que él estaría encantado”, concluyó.

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